Los Objetivos de Desarrollo Sostenible, reto crucial de la ONU para 2015

[corresponsables, 05/01/2015]

En el año 2000, la ONU adoptó los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para erradicar o aliviar algunos de los problemas más graves del mundo. 2015 era la fecha fijada para su cumplimiento, pero muchos aún están lejos de ser una realidad. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) es el reto de la ONU en el 2015 para completar el trabajo pendiente.

Este año que ahora comienza “constituye una oportunidad histórica y sin precedentes para unir a los países y las personas de todo el mundo, para buscar y decidir acerca de nuevas vías para poner fin a la pobreza, promover la prosperidad y el bienestar para todos, proteger el medio ambiente y afrontar el cambio climático”. Así se refirió el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que se prevé aprobar en 2015 para dar continuidad al trabajo realizado desde 2000 en el marco de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

Los ODM fueron adoptados hace 15 años por las 189 naciones miembros de la ONU como hoja de ruta para erradicar o aliviar el hambre y la pobreza extrema; brindar acceso universal a la educación a los niños y las niñas; promover la igualdad entre sexos y el empoderamiento femenino; reducir la mortalidad entre los menores de cinco años; mejorar la salud materna; combatir el VIH/Sida, la malaria y otras dolencias graves; fomentar la sostenibilidad del medioambiente, y crear una Alianza Mundial para el Desarrollo. 2015 era la fecha fijada para alcanzar esas metas, pero muchas de ellas no se han logrado, algo que los países firmantes de los ODM esperan conseguir con los ODS de aquí a 2030.

EL HAMBRE, LACRA ERRADICABLE

La erradicación de la pobreza extrema y el hambre fue uno de los ODM adoptados en 2000. Gracias a la labor realizada, “700 millones de personas han salido de esa situación, pese al incremento de la población mundial”, subraya Amalia Navarro, coordinadora de la Campaña del Milenio de Naciones Unidas en Europa y América Latina. Sin embargo, hoy, 2.200 millones de personas, el 30 por ciento de la población, viven en la pobreza o están en riesgo de caer en ella, y 1.200 millones siguen teniendo ingresos por debajo de 1,25 dólares diarios, según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

En lo que se refiere al hambre, se calcula que en todo el mundo hay 842 millones de personas desnutridas, un problema que afecta a 99 millones de niños menores de cinco años. “Ha habido mejoras, pero se ha reducido muy lentamente y demasiado poco el número de personas que pasan hambre. Las crisis, la volatilidad y el aumento de precios de los alimentos en los últimos años han puesto en jaque cualquier avance suficiente”, señala Lourdes Benavides, responsable de Justicia Económica de Intermón Oxfam. En opinión de esta experta, hace falta adoptar “decisiones políticas, financieras, de acceso a recursos energéticos y producción de energía, y sobre agrocombustibles para reducir el hambre en el mundo”.

Para David del Campo, director de Cooperación Internacional y Ayuda Humanitaria de la ONG Save the Children, en el tema del hambre juegan un papel importante los conflictos, por ello “hay una necesidad de que la comunidad internacional y los países tengan muy en cuenta las consecuencias de sus decisiones, o de o su inacción en este ámbito”, añade.

DESIGUALDAD CRECIENTE

Otro de los objetivos de los ODM era lograr un trabajo decente para todos, incluidos las mujeres y los jóvenes. La labor realizada permitió que, en 2011, 294 millones de trabajadores menos vivieran en el umbral de la pobreza, con respecto a los niveles de 2001, pero 384 millones seguían en esa situación.

También sigue persistiendo la desigualdad de género en la tasa de empleo, que en 2012 alcanzaba una diferencia de 24,8 puntos porcentuales entre hombres y mujeres. “La desigualdad global está repercutiendo tanto en países desarrollados como en los emergentes, porque se está optando por invertir en ciertas políticas, y reducir gastos en protección social y ayudas a los más necesitados. Por eso, este 2015, la lucha contra la desigualdad de ingresos es clave para evitar que haya tantas personas en situación de pobreza y una élite de la población que gana cantidades ingentes de dinero, y tiene un poder desmesurado en las decisiones políticas”, señala Lourdes Benavides, de Intermón Oxfam.

Desde esta ONG plantean como alternativas a la austeridad, “formas de fiscalidad más progresivas y justas, en las que pagan menos los trabajadores y la clase media, y más las grandes fortunas y empresas”, o “la tasa a las transacciones financieras”, como vía para recaudar más fondos con fines sociales, explica Benavides.
 

METAS PENDIENTES EN SALUD

Varios ODM tenían como meta mejorar la salud, así como reducir la incidencia y propagación de enfermedades graves como el VIH o la malaria. Sin embargo, cada año siguen muriendo seis millones de niños menores de cinco años; no se ha logrado reducir la mortalidad en el embarazo y el parto en la medida prevista un 75 por ciento en 2015 con respecto a los niveles de 1990, especialmente en países de Asia y en África subsahariana, donde la mayoría de las mujeres dan a luz sin la asistencia apropiada.

“No ha habido reducción de las muertes neonatales, a pesar de que se podría conseguir con métodos relativamente sencillos”, indica Daniel Martínez, referente de Pediatría de Médicos Sin Fronteras (MSF). Los avances conseguidos por los ODM en materia de salud “han costado mucho esfuerzo y tiempo, pero se puede retroceder en un breve periodo”, sostiene David del Campo, de Save the Children.

Por eso, para este experto es “muy importante que los ODS pongan el foco de atención en los primeros 1.000 días de la infancia, ya que ese momento es el de mayor vulnerabilidad del niño”, añade con respecto a logros como la vacunación.

En ese sentido, Bárbara Saitta, referente de Vacunas de MSF, subraya la subida de sus precios. “Hace 10 años, las principales para proteger la vida de un niño costaban 1,50 dólares, y ahora cuestan en torno a 40 dólares”.

Para Gabriel Díez, técnico de proyectos en Benín y Togo, y especialista en salud pública de la ONG Anesvad, que participa en la campaña por la Cobertura Sanitaria Universal (CSU) ?a través de la que 500 entidades, con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud, promueven el acceso a salud de calidad en cualquier lugar del mundo? “a nivel general los ODM han supuesto avances”, pero no se puede considerar que se han cumplido, porque “quedan 1.000 millones de personas que no tienen acceso a la sanidad, sobre todo en países de África”.

En opinión de este especialista en salud pública, “una de las causas es que el mundo ha cambiado mucho desde que se definieron esos objetivos” y no se tuvieron en cuenta enfermedades con mucha carga de morbilidad o epidemias como el ébola.

Por otro lado, “la crisis en países del norte, las políticas de ajuste y la disminución de presupuestos de cooperación están teniendo consecuencias en los del sur, e incluso afectan a la cobertura de salud en los países desarrollados”, añade.

Aunque Díez reconoce que los ODM han supuesto “avances en la reducción de la mortalidad materna, siguen muriendo muchas mujeres aún”. En Benín, país en el que trabaja con Anesvad, “la tasa de mortalidad materna es de 397 de cada 100.000, y antes estaba por encima de 500, sin embargo, ha aumentado en los países afectados por el brote de ébola”, donde también ha crecido la de menores de cinco años, debido al “auténtico terremoto” experimentado por los sistemas sanitarios, que se han quedado sin personal ni recursos para las urgencias como consecuencia de la epidemia.

En lo que se refiere a la malaria, Nimes Lima, referente de Enfermedades Tropicales Olvidadas de MSF, subraya que “si medidas preventivas como el uso de las mosquiteras impregnadas de insecticida y la toma de medicamentos profilácticos estuvieran bien implementadas, se podría reducir mucho el número de casos. Por su parte, “los fabricantes de antimaláricos tienen que asegurar la producción, pero el circuito de abastecimiento tiene que llegar a todos los niveles de atención de salud en los países endémicos”, añade.

MILLONES DE NIÑOS SIN ESCOLARIZAR

Otra de las metas de los ODM era la educación primaria universal. “El 90 por ciento de los niños en países en desarrollo cursa estudios primarios,” lo que “ha disminuido drásticamente las desigualdades en la escolarización de niños y niñas”, señala Amalia Navarro, de la Campaña del Milenio. Sin embargo, 58 millones de niños de todo el mundo no van al colegio. La gran mayoría de los que no finalizan esta etapa educativa se encuentran en África subsahariana y el Sur de Asia. Para David del Campo, de Save the Children, un aspecto muy “importante es romper barreras como los elementos culturales y religiosos que son discriminatorios, sobre todo para las niñas”. También es necesario que la educación “sea de calidad e inclusiva”, ya que, de “poco sirve garantizar la escolarización si no permite la integración de pleno derecho en la sociedad y en el sistema productivo. Un niño o niña que ha podido acceder a la educación en su infancia tiene muchas posibilidades de salir de la pobreza que vive en su círculo familiar”, resalta del Campo.

Para Mercedes Ruiz-Giménez, de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo, “la asignatura pendiente es la plena igualdad real de derechos con los hombres, que no se ha logrado en ningún país”, denuncia.

CAMBIO CLIMÁTICO

El ODM dedicado a la sostenibilidad mediomabiental proponía incorporar los principios del desarrollo sostenible en las políticas y los programas nacionales, y reducir la pérdida de recursos del medio ambiente. Sin embargo, el problema del cambio climático sigue a la espera de una respuesta urgente; no se ha logrado frenar la pérdida de diversidad biológica y siguen aumentando las especies en peligro de extinción.

Un aspecto positivo conseguido es que 2.300 millones de personas más dispongan de acceso a agua potable con respecto a los niveles de 1990, siendo uno de los más negativos que 2.500 millones carezcan de elementos de saneamiento básico como inodoros o letrinas.

Para Lourdes Benavides, de Intermón Oxfam, en este ámbito “se necesita voluntad política”, porque “la tecnología existe y hay alternativas energéticas” para frenar las emisiones y el calentamiento climático. Aunque reconoce que “es complejo, porque es un acuerdo en el que necesitamos a todos, países desarrollados y emergentes”. También se precisa “una mayor sensibilización de los ciudadanos” y que incorporemos en nuestra vida “hábitos con menor “impacto sobre los recursos naturales”, agrega.

OBLIGACIÓN

Sobre las garantías de cumplimiento de los objetivos que incluyen los ODS que la ONU prevé aprobar en 2015, para David del Campo “hay un cambio de paradigma con respecto a los ODM, que fueron “una declaración de intenciones”. Los ODS deberían ser “una declaración de obligaciones y responsabilidades, tener mecanismos para que los gobiernos rindan cuentas a Naciones Unidas, a la ciudadanía y los parlamentos”, “ese es el cambio que nosotros estamos pidiendo”, añade el experto de Save the Children

“Hasta ahora los Objetivos del Milenio han jugado su papel a la hora de aglutinar y hacer converger los esfuerzos en reducción de pobreza, mejora de la educación, la salud, etc. Pero ya no basta con atajar los síntomas, hay que ir a las causas”, asegura Lourdes Benavides, de Intermón Oxfam.

Por su parte, Mercedes Ruiz-Giménez, de la Congde, resalta la necesidad de “cambios radicales” para acabar con las dependencias que a su juicio ha engendrado la cooperación internacional, y para “garantizar la responsabilidad de las instituciones y su transparencia”.

Amalia Navarro, de la Campaña del Milenio, reconoce “que hay regiones del mundo que no cumplirán algunos de los ODM”. África subsahariana es una de ellas, “no porque no haya habido progresos, sino porque partió de un nivel muy bajo de desarrollo humano”, explica. Sin embargo, Navarro cree que los ODS permitirán cumplir las metas que no se alcanzaron con los ODM.

“Ningún objetivo se da por perdido, ninguno es inalcanzable, y tenemos las herramientas necesarias para lograrlo”, asegura esta experta de la ONU.

De que se cumplan esas metas cuanto antes, dependen las vidas de millones de personas en países afectados por conflictos como el de Siria, República Centroafricana, Sudán del Sur, República Democrática del Congo, o epidemias como el ébola, por poner sólo algunos ejemplos, “que no pueden permitirse esperar soluciones a medio o largo plazo, ya que sus necesidades vitales requieren una respuesta urgente”, concluye Carlos Ugarte, responsable de Relaciones Externas de Médicos Sin Fronteras.

Para leer el artículo en el sitio original pulse aquí.
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