Apuntes para el debate: Buen Vivir / Vivir Bien

Caminemos de espaldas hacia el futuro para con los ojos mirando al pasado orientarnos hacia la utopía.

¿Qué es el Vivir Bien o Buen Vivir?

¿Un pensamiento que reivindica principios éticos y saberes, una practica/propuesta de los pueblos indígenas andinos, una filosofía, un paradigma civilizatorio, una “ética cósmica”, una cosmovisión?

Después de leer e intercambiar criterios con varios dirigentes indígenas, académicos y políticos quizás la forma mas apropiada de aproximarnos al Vivir Bien es asumirlo como un concepto / espacio en construcción y en disputa entre diferentes actores que van desde los pueblos indígenas, los movimientos sociales, los intelectuales, los políticos y los gobiernos.

El Vivir Bien (Bolivia) o Buen Vivir (Ecuador) es un termino en español que surge a fines del siglo pasado para referirse a prácticas/visiones de los pueblos indígenas de la zona Andina de Sud América. Los Aymaras le dicen “Sumaq Qamaña”, los Quechuas “Sumak Kawsay”, los indígenas de las amazonia peruana “Kametsa Asaiki”, los Guaraníes “Ñandereko”. La traducción al español de Sumaq Qamaña o Sumak Kawsay es motivo de varios escritos y discusiones que comprenden traducciones como “vida en plenitud”, “saber vivir”, “buena vida”, “vida dulce”, “convivir bien”, “vida armoniosa”, “vida sublime”. En lo que si existe un acuerdo es que no se trata de “vivir según el bien” de los occidentales.

Los elementos centrales del Vivir Bien

No se trata de volver a un pasado idealizado, sino de encarar los problemas de las sociedades contemporáneas aprendiendo de nuestras raíces.

Varios autores han enfatizado diferentes aspectos de este concepto/espacio que está en construcción y disputa. Los mas destacados son:

La comunidad de la Tierra

Un elemento central es el postulado de que los seres humanos somos parte de la naturaleza, de que hay que superar la visión antropocéntrica de la sociedad porque los humanos somos un componente más de una comunidad mayor que es la Madre Tierra, la “Pachamama”, en la que todo tiene vida.

[Pablo Dávalos] El buen vivir expresa una relación diferente entre los seres humanos y con su entorno social y natural. El buen vivir incorpora una dimensión humana, ética y holística al relacionamiento de los seres humanos tanto con su propia historia cuanto con su naturaleza .[1]

[Josef Estermann] Todo tiene vida, nada es simplemente materia inerte. (…) el universo o Pacha no es una máquina o un mecanismo gigantesco que se organiza y mueve simplemente por leyes mecánicas, tal como afirmaron los filósofos europeos modernos, ante todo Descartes y sus seguidores. Pacha es más bien un organismo vivo en el que todas las partes están relacionadas entre si, en constante interdependencia e intercambio. El principio básico de cualquier “desarrollo” debe ser, entonces, la vida (kawsay, qamaña, jakaña) en su totalidad, no solamente del ser humano o de animales y plantas, sino de toda la Pacha. [2]

Con-vivir

Vivir bien es con-vivir bien es saber vivir en comunidad con todos y con todo. El individuo no es negado en la visión del Vivir Bien pero está siempre inscrito en el marco de la comunidad. Para ser persona hay que cumplir con la comunidad. Se es individuo en tanto se trabaja por el bien común de la colectividad a la que se pertenece. El individuo no puede estar por encima de la comunidad. Esta comunidad no es sólo entre seres humanos sino que comprende a la naturaleza.

Pluriculturalidad y descolonización

El Vivir Bien postula un encuentro intercultural de distintas culturas en un plano de igualdad. No existe un solo Vivir Bien. El Bien Vivir está enraizado en los diversos ecosistemas, historias, identidades y culturas. Para que la pluriculturalidad florezca es necesario la descolonización del pensamiento occidental (europeo y norteamericano) que promueve una visión homogenizante.

[David Choquehuanca] El Vivir Bien es recuperar la vivencia de nuestros pueblos, recuperar la Cultura de la Vida y recuperar nuestra vida en completa armonía y respeto mutuo con la madre naturaleza, con la Pachamama, donde todo es vida, donde todos somos uywas, criados de la naturaleza y del cosmos. Todos somos parte de la naturaleza y no hay nada separado, y son nuestros hermanos desde las plantas a los cerros.[3]

[Eduardo Gudynas y Alberto Acosta] El Buen Vivir es un concepto plural, tanto por su matriz cultural, como por la necesidad de ajustarse a diferentes marcos ambientales.[4]

Complementariedad y solidaridad

Entre humanos y comunidades nos debemos complementar para poder conformar un todo. Todos y todo nos necesitamos. Esta complementación debe darse sobre la base de la solidaridad, del apoyo mutuo, del intercambio que toma en cuenta al otro y no a través de la competencia a costa del otro y de la naturaleza.

[Rafael Puente] Vivir Bien es priorizar la complementariedad, que postula que todos los seres que viven en el planeta se complementan unos con otros. En las comunidades, el niño se complementa con el abuelo, el hombre con la mujer etc. Es por eso que el hombre no debe matar a las plantas, porque ellas complementan su existencia y ayudan a que la humanidad sobreviva.[5]

[Xavier Albó] Nadie llega a ser plenamente “persona” (jaqi) si no llega a formar pareja: la unidad mínima de convivencia que, además, es fuente de nueva vida. Por eso casarse se dice jaqichasiña: “hacerse persona”, y estas parejas –que ya son familia– constituyen la base de toda la organización comunal. El concepto aymara de chacha-warmi resalta además que esta convivencia tiene algo de diferencia y complementariedad entre los que aprenden a convivir bien.[6]

Integralidad de la vida

La vida material es sólo una parte de la vida y no se reduce sólo a la acumulación de cosas y objetos. El valor de cambio jamás puede primar sobre el valor de uso. Vivir Bien es saber comer, compartir, bailar, jugar, servir a la comunidad, cuidar a los mayores, proteger la naturaleza y practicar sus propias creencias. La vida espiritual y la vida material son un todo indisociable.

[Pablo Mamani Ramírez] Si una persona no tiene las condiciones materiales y espirituales para vivir, no va compartir lo que tiene, o lo que ha logrado construir durante su vida. [7]

[Plan Nacional de Desarrollo: Bolivia Digna, Soberana, Productiva y Democrática para Vivir Bien] El Vivir Bien plantea fundamentalmente la complementariedad entre el acceso y disfrute de los bienes materiales y la realización afectiva, subjetiva y espiritual, en armonía con la naturaleza y en comunidad con los seres humanos.[8]

La búsqueda del equilibrio

La armonía entre los diferentes elementos que conforman el todo es esencial para Vivir Bien. No sólo se trata de un equilibrio entre seres humanos, sino entre humanidad y naturaleza, entre vida material y espiritual, entre saberes y conocimientos, entre culturas, entre diferentes identidades y realidades.

Para el Vivir Bien el crecimiento sin limites y rectilíneo no existe. La muerte es parte de la vida. Todo avanza en ciclos en forma de una espiral. No se trata de alcanzar un equilibrio inmóvil y sin contradicciones. Un equilibrio perfecto y eterno no existe. El equilibrio es siempre dinámico. Es un punto de llegada y de partida de nuevos desequilibrios y equilibrios, de nuevas contradicciones y mas complejas complementariedades. El Buen Vivir no es un estado ideal, un paraíso, sino mas bien una constante búsqueda en la que se antepone lo universal a lo particular, en la que no se persigue el crecimiento de una parte en desmedro de otras y del todo. El desafió no es ser más, sino buscar siempre balancear las distintas partes de la comunidad de la Tierra.

[Josef Estermann] El ser humano no es la medida de todas las cosas, sino una chakana, un puente mediador para contribuir a constituir y restituir la armonía y el equilibrio universal. El Vivir Bien es un modo de existencia que está en equilibrio con todos los demás elementos de la Pacha, de acuerdo a los principios básicos de la pachasofía andina, que son los principios de relacionalidad, complementariedad, correspondencia, reciprocidad y ciclicidad. El Vivir Bien ni es riqueza ni pobreza, ni despilfarro ni escasez, ni lujo ni carencia, sino una vida en armonía con todos los demás seres, una convivencia intercultural, interbiótica e intergeneracional. La concepción dominante de los Andes no es lineal, sino cíclica (en forma espiral), la meta del desarrollo que es el Vivir Bien (allin kawsay; suma qamaña) no necesariamente está por delante, en un futuro desconocido, sino puede estar atrás, en un pasado por conquistar. [9]

Cosmovisión y filosofía

La cosmovisión andina anticipa lo que la ciencia está confirmando: que el planeta es un organismo vivo y que una partícula subatómica puede estar en dos lugares al mismo tiempo.

[Josef Estermann] El concepto del “Vivir Bien” andino sólo puede se comprendido a cabalidad como expresión de una cosmovisión y filosofía totalmente distintas a la occidental dominante, y no como receta económica, ecológica o cultural. [10]

[Javier Medina] Entiendo por Civilización el resultado de cómo la humanidad decide hegemónicamente ante la paridad (creador-creatura, bien-mal, materia-energía, espacio- tiempo, sujeto-objeto, vida-muerte, etc.). Si se la piensa de modo excluyente (“el imperio del Bien lucha contra el imperio del Mal”, G. W. Bush); así se tiene la Civilización occidental cristiana. Si la paridad se la piensa de manera incluyente, como unidad dual, no-dualidad, tenemos a la civilización oriental, en nuestro caso, la amerindia animista. Esta primera aproximación tiene la ventaja de ser simple: Occidente igual exclusión; Indianidad igual inclusión; pero es oscura porque no informa las mediaciones que llevan a una y otra caracterización. [11]

[Rafael Bautista S.] La globalización no es un fenómeno reciente; es consustancial a un modelo de acumulación que necesita desarrollarse de modo global para realizarse como identidad sin contradicción. Si la filosofía de la historia de Hegel es una teodicea, lo es porque reconoce inconscientemente en esa pretensión globalizadora (eurocéntrica), un drama de carácter sobrenatural. La ciencia y la filosofía modernas vienen cargadas de esta mistificación de la realidad: la expansión civilizatoria moderno-occidental como la manifestación del espíritu absoluto. Por eso su realización no puede ser particular sino totalizadora; si persigue su identidad sin contradicciones, lo mismo que deviene en lo mismo, entonces lo que pone en movimiento no es ningún movimiento sino la eterna permanencia de lo mismo en lo mismo. La lógica que expresa este aparente movimiento ya no puede ser dialéctica sino formal; el pensamiento que se produce ya no puede ser crítico sino conservador. El querer ser como dios lleva a una situación paradójica: una identidad sin contradicciones es una identidad vacía, más allá de la propia contingencia humana; pretender aquello es hacer contingente la propia contingencia, la devaluación de lo utópico en utopismo. Por eso el proyecto moderno es ciego y lo que produce su desarrollo es el suicidio de la humanidad.[12]

[Josef Estermann] La pachasofía andina toma el principio de “globalidad” o “universalización” en sentido muy fundamental y estricto: solamente aquélla medida económica, social y política es buena, que contribuye a la mejora de todos los seres humanos (principio de universabilidad) y que es compatible con la vida en general, incluyendo las futuras generaciones (principio de transgeneracionabilidad). [13]

[Pablo Mamani Ramírez] En este sentido, vida y muerte son dos momentos no distintos sino una totalidad, o una “completitud existencial”. (…) en el pensamiento aymara no hay muerte, como se entiende en el occidente donde el cuerpo desaparece en el infierno o en el cielo. Aquí la muerte es otro momento de vida más porque se re-vive en las montañas o en las profundidades de los lagos o ríos. En realidad, los muertos se convierten en abuelos-abuelas, achachilas-abuichas. Los achachilas-abuichas son las montañas elevadas, o las montañas debajo del agua como ch’ua achachila-abuicha. Los muertos están co-habitando con los vivos, y tienen la posibilidad de proteger a sus hijos-hijas, a su ayllu-marka (unidades territoriales de organización social en los Andes), o a su gente, jaki, de peligros que, a la vez, pueden enviar castigos en forma de rayo o granizada cuando nos olvidamos de ellos y ellas.[14]

[Josef Estermann] El suma qamaña o allin kawsay refleja una concepción de la “vida” no antropocéntrica ni biologicista, sino cosmocéntrica y holista. Esto quiere decir que para las cosmovisiones y filosofías indígenas, no existe una separación o dicotomía entre lo que tiene vida (“seres vivos”) y lo que (según Occidente) no lo tiene (“entes inertes”). El cosmos o Pacha es como un organismo vivo, cuyas “partes” están en íntima interrelación e interdependencia, de tal modo que la vida o “vivacidad” se definen por el grado de equilibrio o armonía que existe entre ellas. Por tanto, se distingue radicalmente del paradigma occidental de un individualismo o atomismo que parte de la autosuficiencia de la “sustancia” particular y llega a afirmar–en la teoría económica capitalista– una antropología conflictiva y competitiva.[15]

[Javier Medina] Esta concepción de Vida Dulce es posible porque la cosmovisión andina no es antropocéntrica ni newtoniana; es ecológica y cuántica. En este sentido, es un anticipo de lo que se viene para todos; pues ningún occidental educado en el nuevo paradigma científico técnico es una excepción al proceso evolutivo de la vida. Las ciencias del siglo XXI ya no son dualistas, antropocéntricas ni mecanicistas. Las políticas públicas deben apurar el paso para marchar pari pasu (lado a lado) con la ciencia actual.[16]

[Josef Estermann] El ser humano no es propietario ni productor, sino “cuidante” (arariwa), “cultivador” y “facilitador”. La única fuerza productora en sentido estricto es la madre tierra, la Pachamama, y sus diferentes aspectos como el agua, los minerales, los hidrocarburos, los energéticos en general. El ser humano no “produce” o “crea”, sino cultiva o cría para que la Pachamama produzca. El ser humano es “transformador” de elementos y procesos que de por si no dependen de él. [17]

[Javier Medina] La Vida Dulce tampoco aspira a la perfección sino a la crianza mutua entre todas las formas de vida. Se desea que todo ser viva, desde la perspectiva andina, el hombre no es entendido como homo faber (creado a imagen y semejanza de su Deus faber) sino como homo maieuticus: el que ayuda a parir a la Madre Tierra. [18]

[Josef Estermann] El axioma de la modernidad occidental de que lo que viene siempre debe ser “mejor” de lo que ya ha pasado (optimismo metafísico-histórico), no es válido para los Andes; lo anterior puede ser “mejor”, es decir más perfecto en equilibrio, que lo posterior. La “modernidad” no es un monopolio de Occidente. Los pueblos indígenas tienen su propio modelo de la “modernidad” que no se contrapone a la “tradición” y que no es la última época de todo un proceso recorrido y dejado atrás. El pasado está presente en la vida actual, y el futuro sigue siendo un ideal ya realizado, pero por reconquistar. Hay que deconstruir los principios fundamentales de la “modernidad” occidental como monoculturales y eurocéntricos, tal como el fuerte individualismo, la secularización absoluta, la mecanización de la Naturaleza, el antropo y androcentrismo y el racionalismo exagerado.[19]

[Rafael Bautista S.] Recuperar nuestro horizonte de sentido no es, entonces, un volver al pasado sino recuperar nuestro pasado, dotarle de contenido al presente desde la potenciación del pasado como memoria actuante. El decurso lineal del tiempo de la física moderna ya no nos sirve; por eso precisamos de una revolución en el pensamiento, como parte del cambio. El pasado no es lo que se deja atrás y el futuro no es lo que nos adviene. Cuanto mayor pasado se hace consciente, mayor posibilidad de generar futuro. El verdadero asunto de la historia no es el pasado en tanto pasado sino el presente, porque el presente es el que tiene siempre necesidad de futuro, y de pasado.[20] 

El Vivir Bien y el desarrollo

Uno de los temas centrales del debate entorno al Vivir Bien es su relación con el concepto de desarrollo. Para algunos el Vivir Bien es una alternativa de desarrollo, para otros es una alternativa al desarrollo.

Alternativa DE desarrollo

Todos los promotores del Vivir Bien coinciden en que el desarrollo no ha traído los frutos prometidos y afirman que el crecimiento económico ha generado mayor inequidad, concentración de la riqueza y destrucción de la naturaleza. Sin embargo no todos afirman que el Vivir Bien/Buen Vivir representa un camino de ruptura que supera y remplaza el concepto de desarrollo. Varios presentan al Vivir Bien como un nuevo tipo de desarrollo frente al “desarrollo convencional”, al “desarrollismo” o a los modelos tradicionales/neoliberales de desarrollo.

Las constituciones de Bolivia y Ecuador asumen el Vivir Bien/Buen Vivir cómo una alternativa de desarrollo y un objetivo del desarrollo. La Constitución de Bolivia señala en su articulo 313 que “para eliminar la pobreza y la exclusión social y económica, para el logro del vivir bien en sus múltiples dimensiones” es necesario “el desarrollo productivo industrializador de los recursos naturales”.

La Constitución del Ecuador tiene un título entero dedicado al “Régimen del Buen Vivir” que comprende una serie de disposiciones para garantizar los “derechos” del Buen Vivir, e incluye afirmaciones como “Son deberes primordiales del Estado… planificar el desarrollo nacional, erradicar la pobreza, promover el desarrollo sustentable y la redistribución equitativa de los recursos y la riqueza, para acceder al buen vivir” (Art. 3) o “Desarrollar tecnologías e innovaciones que impulsen la producción nacional, eleven la eficiencia y productividad, mejoren la calidad de vida y contribuyan a la realización del buen vivir.” (Art. 385)

El “Plan Nacional de Desarrollo: Bolivia Digna, Soberana, Productiva y Democrática para Vivir Bien” 2006–2011 -que hasta ahora no ha sido remplazado oficialmente por una nueva versión- afirma que el Vivir Bien es un nuevo patrón de desarrollo mas humano, plural, colectivo, solidario, complementario, de democracia integral que persigue sustituir al patrón de desarrollo primario exportador por otro productivo que fortalezca el mercado interno, genere excedentes, contribuya a la acumulación interna y distribuya la riqueza equitativamente.

En cambio, el “BUEN VIVIR Plan Nacional 2013 2016” del Ecuador -que está en su tercera versión- ya no se autodenomina Plan Nacional de “Desarrollo” y señala que el Buen Vivir “no es un nuevo paradigma de desarrollo” ya que va mas allá “del crecimiento económico deseable en una sociedad” incorporando pautas distributivas y redistributivas. El plan nacional ecuatoriano sentencia la imposibilidad del crecimiento económico infinito y propone “pasar de una economía basada en recursos naturales finitos hacia una economía sustentada en recursos infinitos, mediante una apropiación científica, económica e industrial, del conocimiento que permita fortalecer las capacidades de la población ecuatoriana.”

Ha-Joon Chang, destacado economista heterodoxo koreano invitado por el gobierno de Ecuador a comentar su Plan Nacional, señala: “El documento se basa firmemente en reconocer la importancia del aumento de la capacidad productiva en el proceso de desarrollo económico… Al mismo tiempo, no se ubica en el otro extremo, que establece que el crecimiento es desarrollo.”[21]

A pesar de un discurso diferente en relación al “desarrollo”, los planes nacionales de Ecuador y Bolivia comparten los mismos ejes: a)reducir las exportaciones primarias, b) incrementar las exportaciones industriales (+Bolivia) y de servicios (+Ecuador), en particular aquellas con mayor valor agregado, c) incrementar la productividad / industrialización y d) fortalecer el “rol del Estado como promotor del desarrollo”.

Las Constituciones de Ecuador (2008) y Bolivia (2009)

El Vivir Bien o Buen Vivir ha cobrado notoriedad nacional e internacional al haber sido incorporado en las constituciones de Ecuador y Bolivia. Sin embargo, es necesario destacar que no todos los elementos centrales del Vivir Bien mas arriba enunciados han sido incluidos en dichas cartas magnas.

En la Constitución de Ecuador, el Buen Vivir es esencialmente un conjunto de derechos. El capítulo segundo del Título “Derechos” de dicha carta magna titula “Derechos del buen vivir” e incluye los derechos al agua y alimentación, a un ambiente sano, a comunicación e información, a la cultura y la ciencia, a la educación, al hábitat y vivienda, a la salud, y al trabajo y la seguridad social. Junto a los “Derechos del Buen Vivir” y bajo el mismo Título “Derechos” se incluye el capítulo “Derechos de la naturaleza”.

La Constitución de Bolivia incorpora el Vivir Bien como un conjunto de principios éticos. Su artículo 8 señala “se asume y promueve como principios ético-morales de la sociedad plural: ama qhilla, ama llulla, ama suwa (no seas flojo, no seas mentiroso ni seas ladrón), suma qamaña (vivir bien), ñandereko (vida armoniosa), teko kavi (vida buena), ivi maraei (tierra sin mal) y qhapaj ñan (camino o vida noble)”.

[Eduardo Gudynas y Alberto Acosta] La dimensión plurinacional es más fuerte en el caso boliviano que en el ecuatoriano. A la inversa, los aspectos ambientales son mas sustantivos en la formulación ecuatoriana, donde se reconocen los Derechos de la Naturaleza.[22]

Las menciones al “vivir bien” o “buen vivir” en ambas Constituciones, siendo importantes hitos, dejan de lado elementos claves anteriormente mencionados. Dichas redacciones constitucionales reflejan las relaciones de fuerza y las contracciones de su momento, así cómo la propia evolución/construcción del concepto del Vivir Bien/Buen Vivir que ha seguido un proceso no carente de contradicciones y disputas.

Los Planes Nacionales [de Desarrollo]

BOLIVIA: Plan Nacional de Desarrollo: Bolivia Digna, Soberana, Productiva y Democrática para Vivir Bien 2006 – 2011

El Vivir Bien es la demanda de humanización del desarrollo donde la diversidad cultural asegura la responsabilidad y obligación social en el desempeño de la gestión pública. De esta manera, el desarrollo se convierte en un proceso colectivo de decisión y acción de la sociedad como sujeto activo y no como receptora de directivas verticales. De este modo, el Vivir Bien es el acceso y disfrute de los bienes materiales y de la realización efectiva, subjetiva, intelectual y espiritual, en armonía con la naturaleza y en comunidad con los seres humanos.

La nueva propuesta de desarrollo (Vivir Bien), enraizada en la pluralidad cultural, el encuentro y en la complementariedad de conocimientos, tienen el objetivo de acabar con el mito del progreso lineal que pretende dividir a las culturas entre modernas y atrasadas o primitivas y avanzadas.

El Vivir Bien busca “recuperar y ensamblar al desarrollo valores esencialmente humanos como la complementariedad, la solidaridad y la retribución, que tienen múltiples expresiones en la vida social boliviana y deben ser rescatadas, expresadas, revalorizadas y fortalecidas.”

La nueva política propone el concepto de “patrón de desarrollo” en oposición al “modelo de desarrollo” porque … plantea construir un nuevo patrón de desarrollo en sustitución del primario exportador. Parte de la convicción de que en un país diverso, multicultural y plurilingüe, el desarrollo sólo puede ser un proceso plural, conjunto, colectivo, atento a la diversidad y pronunciado en distintas lenguas y concepciones del mundo.

En este sentido, el Vivir Bien corresponde a un patrón de desarrollo y de democratización integral, plurinacional y diversificado, donde el desarrollo y la democracia tienen la misma importancia. No existe desarrollo sin democracia, sin extender la participación social en la actividad y las decisiones políticas, económicas y culturales.

La Bolivia Productiva transformará, integrará y diversificará su matriz productiva en el marco del nuevo patrón de desarrollo, ocupará el conjunto de su territorio y logrará el desarrollo de los complejos productivos integrales. También creará productos materiales e intelectuales con marca boliviana, industrializará sus recursos naturales y aumentará el valor agregado a sus exportaciones con el apoyo del Estado promotor y protagonista del desarrollo. Este Estado, con políticas productivas y un mercado interno fortalecido, generará excedentes, contribuirá a la acumulación interna y distribuirá la riqueza equitativamente.

ECUADOR: Buen Vivir, Plan Nacional 2013-2016

El Buen Vivir es una idea social movilizadora, que va más allá del concepto de desarrollo −que se encuentra vigente en la tradición occidental−, pues está asociado a una noción más amplia de progreso. No se trata de un nuevo paradigma de desarrollo, sino de una alternativa social, liberadora, que propone otras prioridades para la organización social, diferentes del simple crecimiento económico implícito en el paradigma del desarrollo. El crecimiento económico es deseable en una sociedad, pero también importan sus pautas distributivas y redistributivas.

El Buen Vivir ofrece alternativas para construir una sociedad más justa. Supera los límites de las visiones convencionales de desarrollo, que reducen el concepto a una noción exclusiva de crecimiento económico.

Desde la posguerra, estas concepciones han conducido las políticas públicas nacionales y la acción de organismos internacionales y, aunque han generado algunos resultados positivos, también han demostrado los límites estructurales de esta perspectiva del desarrollo.

El Buen Vivir es la forma de vida que permite la felicidad y la permanencia de la diversidad cultural y ambiental; es armonía, igualdad, equidad y solidaridad. No es buscar la opulencia ni el crecimiento económico infinito.

El objetivo de la estrategia es pasar de una economía basada en recursos naturales finitos hacia una economía sustentada en recursos infinitos, mediante una apropiación científica, económica e industrial, del conocimiento que permita fortalecer las capacidades de la población ecuatoriana. Una nueva sociedad requiere un Estado distinto que rompa estructuras y relaciones de poder heredadas del viejo Estado.

La afirmación del rol del Estado como promotor del desarrollo. En contraposición al discurso ortodoxo que plantea que el ahorro externo y la inversión extranjera son los principales mecanismos de financiamiento del desarrollo, el gobierno ha otorgado prioridad a los capitales nacionales y al ahorro interno, como medios para dinamizar el desarrollo nacional.

La inversión pública está dirigida a sembrar el petróleo y cosechar una matriz productiva para la sociedad del conocimiento.

Alternativa AL desarrollo

No podemos ni queremos aspirar al “desarrollo” sino a la des-colonización. No se trata de imitar ni emular a los países que nos han colonizado, sino de liberarnos de ellos, de que nos dejen ser nosotros.

En términos generales desarrollo es el acto o proceso de crecimiento, avance o progreso, es un estado particular de evolución o madures. El desarrollo conlleva la noción de que hay alguien avanzado, alguien más avanzado, alguien atrasado o subdesarrollado o en desarrollo. En la lógica del desarrollo hay diferentes estadios de avance y madures por los que habría de transitar.

Así el desarrollo tiene una direccionalidad (de lo inferior a lo superior), un ideal a alcanzar que es definido por los mas avanzados y un desafío que es avanzar más. Estas tres premisas del desarrollo son cuestionadas por quienes defienden el Vivir Bien como alternativa al desarrollo:

  • El desarrollo de los autodenominados “desarrollados” está provocando la crisis de todo el sistema de la Tierra. El punto de llegada del llamado “desarrollo” es un punto de caos para la humanidad y la naturaleza.
  • Salir de la lógica del desarrollo es descolonizarse a uno mismo. Es ver que hay mucho que aprender y recuperar de los pueblos indígenas y otras culturas mal llamadas primitivas o atrasadas. Así cómo también hay que mucho que desaprender y desechar de las sociedades autodenominadas “desarrolladas”.
  • No hay una sino múltiples direccionalidades. Las dinámicas son cíclicas, complejas y la noción de avance o progreso es siempre relativa. No sólo se trata de abandonar el concepto de crecimiento económico como factor determinante sino de cuestionar la propia búsqueda del progreso y remplazarlos por la búsqueda de equilibrios dinámicos.

En esta sentido el Vivir Bien no es un desarrollo humanizante, mas democrático, no antropocéntrico, integral, en armonía con la naturaleza, sino que es un paradigma que rompe e interpela la esencia misma del desarrollo.

[Rafael Puente] Esta concepción, que se nos propone e impone desde el Norte, entiende por desarrollo un crecimiento económico imparable que nos conduce a niveles siempre superiores de bienestar material y de consumo, sobre todo energético. Así, se propone comparar nuestro nivel de desarrollo con el de otros países, sea para alegrarnos de que nos acercamos al “Primer Mundo” (o, en el caso boliviano, sea para comprobar que nunca saldaremos del subdesarrollo). Este enfoque conduce al “desarrollismo”.[23]

[Alberto Acosta] Por ello resulta inapropiado y altamente peligroso aplicar el paradigma del desarrollo, al menos, tal y como es concebido en el mundo occidental. Este paradigma no sólo no es sinónimo de bienestar para la colectividad, sino que está poniendo en riesgo la vida misma de la humanidad. En cambio, el Buen Vivir tiene una trascendencia mayor a la sola satisfacción de necesidades y acceso a servicios y bienes. En este sentido, desde la filosofía del Buen Vivir se precisa cuestionar el tradicional concepto de desarrollo sustentado en la visión clásica del progreso, pues la acumulación permanente de bienes materiales no tiene futuro. Así, al tan trillado desarrollo sustentable habría que aceptarlo a lo más como una etapa de tránsito hacia un paradigma distinto al capitalista, al que serían intrínsecas las dimensiones de equidad, libertad e igualdad, incluyendo la sustentabilidad ambiental.[24]

[Pablo Dávalos] la salida del subdesarrollo no es el desarrollo, porque no se trataría de una salida sino más bien de una entrada en la modernidad. Aquello que hay que cambiar, y radicalmente, no es el subdesarrollo sino todo el discurso y la práctica del desarrollo en su conjunto. En otras palabras, hay que asumir al desarrollo como una patología de la modernidad. Lo que es necesario asumir y transformar, entonces, es todo el proyecto civilizatorio en el cual el “Norte” cree a pie juntillas.[25]

[Josef Estermann] “Vivir Bien” cuestiona radicalmente la ideología occidental del “desarrollismo” y los principios ideológicos del “crecimiento ilimitado” neoliberal. El verdadero “progreso” no consiste en un incremento cuantitativo de bienes de consumo y de la producción, ni en el aumento de las ganancias de una empresa, sino en el nivel de distribución justa y equitativa de la riqueza existente y el uso prudente y “pachasófico” (de acuerdo al orden holístico del cosmos) de los recursos naturales y humanos. No hay “progreso” o “avance”, si algunos/as se quedan atrás o incluso son considerados/as “excedentes”. La carrera loca del “crecimiento económico” y del consumismo desenfrenado a toda costa no lleva a más “progreso”, sino a un “regreso” inevitable de la vida, con la consecuencia de un deterioro catastrófico del equilibrio cósmico que conlleva, para el mundo indígena, un pachakuti, una revolución cósmica de dimensiones “apocalípticas”.[26]

[Eduardo Gudynas] No es suficiente intentar “desarrollos alternativos”, ya que estos se mantienen dentro de la misma racionalidad de entender el progreso, el uso de la Naturaleza y las relaciones entre los humanos. [27]

¿El Buen Vivir es anti-capitalista?

Casi todos los promotores del Buen Vivir/Bien Vivir presentan esta opción como anticapitalista, no capitalista o post capitalista. Así mismo los gobiernos de Ecuador y Bolivia se postulan como anti-capitalistas. El Plan Nacional del Ecuador 2013-2016 señala que la Constitución ecuatoriana del 2008 “se contrapone a los principios del capitalismo”. Por su parte la Ley Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien de Bolivia del 2012 afirma que el Vivir Bien “es el horizonte civilizatorio y cultural alternativo al capitalismo”.

En el libro “¿Vivir Bien paradigma no capitalista?”, que cuenta con mas de veinte contribuciones y 437 paginas, la conclusión es que “el reto del vivir bien será conducir la economía plural –hoy por hoy dominada por la lógica capitalista– hacia un modo postcapitalista de producir y consumir, hacia una economía social y sustentable, y al fortalecimiento de estructuras productivas solidarias.”[28]

Sin embargo, el debate es mucho más profundo.

[Alvaro Garcia Linera] Nuestras fuerzas se encaminarán fundamentalmente a la puesta en marcha de un nuevo modelo económico que he denominado, provisoriamente, “capitalismo andino-amazónico”. Es decir, la construcción de un Estado fuerte, que regule la expansión de la economía industrial, extraiga sus excedentes y los transfiera al ámbito comunitario para potenciar formas de auto-organización y de desarrollo mercantil propiamente andino y amazónico.[29]

[Pablo Estefanoni] Lejos de alentar la lucha de clases en su acepción marxista, Evo Morales reactualiza los clivajes ya mencionados —nación/antinación, pueblo/oligarquía— y promueve de hecho una nueva “alianza de clases” —sin utilizar para ello ese término, que recuerda los años 50. Una alianza que incluye los “empresarios patriotas” y los “militares nacionalistas” para construir un “país productivo y moderno”, gracias a los beneficios de los recursos naturales “recuperados por el Estado”. Lo esencial del programa económico gubernamental se basa así en la modernización/industrialización de una economía atrasada, bajo la dirección de un Estado fuerte que reemplace a una inexistente burguesía nacional.[30]

[Alvaro Garcia Linera] El Estado es lo único que puede unir a la sociedad, es el que asume la síntesis de la voluntad general y el que planifica el marco estratégico y el primer vagón de la locomotora. El segundo es la inversión privada boliviana; el tercero es la inversión extranjera; el cuarto es la microempresa; el quinto, la economía campesina y el sexto, la economía indígena. Éste es el orden estratégico en el que tiene que estructurarse la economía del país.[31]

[Eduardo Gudynas] Se estaría defendiendo un capitalismo benevolente, donde se mantienen elementos centrales de los procesos productivos con una mayor presencia estatal, y una red de mecanismos de compensación social focalizados. La idea de un “capitalismo andino-amazónico” basado en buenas intenciones, pero enfocado en un Estado que extrae excedentes para transferir a las comunidades (en la versión de García Linera 2006), termina en una versión liliputiense del buen vivir. Ese tipo de estrategia está obligada a captar recursos y, por lo tanto, alienta y promueve el extractivismo. Se cierra así un círculo perverso ya que ese mismo extractivismo genera impactos sociales y ambientales de enorme envergadura, recortando la calidad de vida de las personas y la calidad ambiental. Es por estas razones que el capitalismo benevolente es incompatible con el buen vivir. [32]

Producto de una avalancha de criticas el Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia dejó de hablar de “capitalismo andino amazónico” y empezó a utilizar el concepto de “Nuevo Modelo Nacional Productivo”.

En la visión de varios de sus promotores el Vivir Bien es una alternativa al capitalismo, al desarrollismo y la modernidad. Según esta posición no es posible afirmar que el Buen Vivir es anticapitalista y al mismo tiempo adherir a las corrientes de desarrollo integral, sostenible o a la modernidad. El Vivir Bien es una alternativa a los tres que están íntimamente asociados e interdependientes.

[Raúl Prada] (Criticando la Ley Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien de Bolivia-15/X/2012) Se ha dejado atrás las resoluciones de Tiquipaya, donde se concibe al vivir bien como alternativa al capitalismo, a la modernidad y al desarrollo. Sólo se quedan con la primera alternativa (anti-capitalista), optando por mantenerse en el horizonte de la modernidad y del desarrollo. No se comprende que el capitalismo tiene como matriz cultural a la modernidad y que el desarrollo es la temporalidad definida por el capitalismo y la modernidad.[33]

Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra (2010) Tiquipaya, Cochabamba, Bolivia

El capitalismo como régimen patriarcal de crecimiento sin fin es incompatible con la vida en este planeta finito. Por ello, toda alternativa de vida necesariamente tiene que ser anticapitalista. Pero no sólo eso, tiene que ser más que anticapitalista. La experiencia soviética nos demostró que era posible, con otras relaciones de propiedad, un régimen productivo tan depredador y devastador de las condiciones que hacen posible la vida como el capitalismo. Las alternativas tienen que conducirnos a una profunda transformación civilizatoria sin la cual no sería posible la continuidad de la vida en el planeta tierra. La humanidad está frente a una gran disyuntiva: continuar por el camino del capitalismo, del patriarcado, del progreso y la muerte, o emprender el camino de la armonía con la naturaleza y el respeto a la vida.

La división del mundo entre países “desarrollados” y países “en desarrollo” o “subdesarrollados” refleja paradigmas superados por la historia. Hoy en día, frente al cambio climático y la persistente degradación del medio ambiente, la necesidad principal no es lograr un estado de “desarrollo permanente”, donde el consumismo crece constantemente. [34]

[Eduardo Gudynas] El progresismo actual no discute las esencias conceptuales del desarrollo. Por el contrario, festeja el crecimiento económico y defiende las exportaciones de materias primas como si fueran avances en el desarrollo. Es cierto que en algunos casos hay una retórica de denuncia al capitalismo, pero en la realidad prevalecen economías insertadas en éste, en muchos casos colocándose la llamada “seriedad macroeconómica” o la caída del “riesgo país” como logros.[35]

La crítica al discurso anticapitalista de estos gobiernos que se autodenominan del Vivir Bien/Buen Vivir apela fundamentalmente a su práctica, a lo que hacen mas que lo que dicen. Estos gobiernos han salido de la lógica del neoliberalismo donde todo se dejaba a las fuerzas del mercado y se reducía el papel del Estado a su mínima expresión. En esa medida buscan un fortalecimiento del Estado, de la inversión pública, renegociando con la inversión privada extranjera y nacional. Quieren tenerlos como “socios y no patrones”. La renegociación puede ser buena o mala pero lo concreto es que no hay una ruptura con el capital privado. ¿Vistos los hechos se puede afirmar que los gobiernos del Vivir Bien/Buen Vivir están avanzando a conformar una economía plural que no gira alrededor de la lógica del capital?

[Arturo D. Villanueva Imaña] Al respecto, es importante anotar que amén de la nacionalización de los hidrocarburos, no se han encarado transformaciones en el campo minero ni el Código ultra liberal que aún sigue vigente y determina una lógica extractivista y favorecedora de los intereses transnacionales; tampoco se han producido cambios en el sistema financiero y el sistema bancario nacional que ha obtenido ganancias extraordinarias como no había sucedido en el pasado neoliberal. En cuanto a la sustitución de la ley del valor y la competencia, por otra forma de vida basada en la armonía entre los hombres y la naturaleza, ha sido muy claro el mensaje de construir la carretera “quieran o no quieran”, así como la forma de abordar el conflicto por el TIPNIS, que no tiene visos de cumplir con el mandato constitucional para alcanzar el consenso de buena fe, libre e informado. También resalta la proclamación presidencial de la llamada Agenda Patriótica, que formula criterios desarrollistas; o la persistente insistencia por impulsar la construcción de mega obras de diverso tipo, que se encuentran en la antípoda del paradigma del Vivir Bien en armonía con la naturaleza, y más bien se encuentran en absoluta consonancia con los intereses de empresas transnacionales. Por tanto, ¿en qué medida se puede hablar de una real transformación de las estructuras preexistentes?[36]

[Alberto Acosta] (En ecuador) las principales actividades económicas están concentradas en pocas empresas: el 81% del mercado de las bebidas no alcohólicas está en manos de una empresa, una empresa por igual contrala el 62% del mercado de la carne, cinco ingenios (con tan solo tres dueños) controlan el 91% del mercado del azúcar, dos empresas el 92% del mercado del aceite, dos empresas controla en 76% del mercado de los productos de higiene y así podríamos seguir enumerando, uno por uno, otros sectores productivos y comerciales. Las ganancias de los cien grupos más grandes se incrementaron en un 12% entre 2010 y 2011, y se acercan a la astronómica cifra de 36.000 millones de dólares. En este sentido es necesario destacar que las utilidades de los grupos económicos en el período 2007-2011 crecieron en un 50% más que en los cinco años anteriores, es decir durante el período neoliberal.[37]

Los defensores de la línea oficial del Vivir Bien/Buen Vivir argumentan que la pobreza ha disminuido, que varios indicadores sociales han mejorado y que hay mas redistribución del ingreso a través de una serie de bonos y programas de carácter social.

Varios de estos aspectos no son negados pero son redimensionados en el marco de lo que serie una nueva versión del capitalismo de estado en Sudamérica y no el principio de una transición al Vivir Bien/Buen Vivir.

[James Petras] Si bien los gobiernos progresistas han puesto en marcha programas contra la pobreza y han registrado algunos éxitos en la reducción de los niveles de pobreza, lo hacen como consecuencia del crecimiento de la economía, no a través de la redistribución de la riqueza. De hecho, los gobiernos progresistas no han implantado políticas redistributivas: la concentración de rentas y de tierras, con elevados niveles de desigualdad, continúa intacta. En realidad, la jerarquía de la estructura de clases no se ha alterado y, en la mayoría de los casos, se ha visto reforzada por la inclusión de nuevos candidatos a la clase media y alta. Entre ellos se encuentran muchos antiguos dirigentes y activistas de la clase media y trabajadora que han ingresado en el gobierno, así como «nuevos capitalistas» que se benefician de los contratos estatales del gobierno progresista.[38]

¿El Vivir Bien es socialista?

El gobierno del Ecuador habla del Socialismo del Buen Vivir que implicaría una sociedad radicalmente justa, con trabajo liberador y tiempo creativo, igualitaria y equitativa, de plenas capacidades, emancipación y autonomía, solidaria, corresponsable y propositiva, en armonía con la naturaleza, de excelencia, pluralista, participativa y auto-determinada.

[Ecuador: Buen Vivir, Plan Nacional 2013-2016] El Socialismo del Buen Vivir cuestiona el patrón de acumulación hegemónico, es decir, la forma neoliberal de producir, crecer y distribuir. Proponemos la transición hacia una sociedad en la que la vida sea el bien supremo. Implica una democracia profunda con participación popular permanente en la vida pública del país. Se identifica con la consecución del bien común y la felicidad individual, alejados de la acumulación y el consumo excesivos.

Para alcanzar el socialismo del Buen Vivir − con mayor razón desde una sociedad que hasta hace poco era neoliberal−, hay que dar pasos previos, para poner en marcha esa transición. No sólo se trata de cambiar las relaciones de producción, sino principalmente la mentalidad ciudadana.

Es necesario empoderar a la sociedad y no al mercado, como ocurrió en el pasado; ni al Estado, como en el “socialismo real”. Potenciar la sociedad es promover el desarrollo de las libertades y de las capacidades reflexivas, críticas y cooperativas de cada individuo, de cada pueblo y de cada colectivo.

En el caso de Bolivia el gobierno habla de Socialismo Comunitario. Este oncepto que en los 10 mandamientos para salvar al planeta fueron definidos en los siguientes términos:

[Bolivia: Diez Mandamientos para salvar el Planeta] Los pueblos indígenas del planeta creemos en un socialismo comunitario en armonía con la naturaleza. Un socialismo basado en el pueblo, en las comunidades y no en la burocracia estatal que antepone sus privilegios a los del conjunto de la sociedad.

El socialismo comunitario es aquel que antepone los intereses de la comunidad a los privilegios de unos cuantos poderosos. El socialismo comunitario es pensar en el bien común antes que en el beneficio individual. El socialismo comunitario es luchar por los derechos humanos, por los derechos económicos, sociales y culturales.

Pero el socialismo comunitario que pregonamos, a diferencia de otros modelos que fracasaron en el pasado, piensa no sólo en el hombre sino en la naturaleza y la diversidad. No se trata de seguir con un modelo desarrollista único, de industrialización a toda costa. [39]

Escritores como Martha Harnecker incorporan el Vivir Bien en sus formulaciones del Socialismo del siglo XXI en los siguientes términos:

  • Primero, pone a la persona humana en el centro y por ello está regida por una lógica humanista y solidaria orientada a la satisfacción de las necesidades humanas y no a la obtención de lucro.
  • Segundo, respeta la naturaleza y lucha contra el consumismo —nuestra meta no debe ser “vivir mejor” sino “vivir bien”.
  • Tercero, establece una nueva dialéctica: producción-distribución-consumo basada en: a) la propiedad social de los medios de producción; b) la producción social organizada por los trabajadores y c) dirigida a la satisfacción de las necesidades de la población.
  • Cuarto, se guía por un nuevo concepto de eficiencia que respeta a la naturaleza y busca el pleno desarrollo humano.
  • Quinto, usa en forma más racional los recursos naturales y humanos con los que se cuenta, gracias a un proceso de planificación participativa descentralizada opuesta a la planificación hipercentralizada burocrática soviética.[40]

No obstante en las propias esferas oficiales existen divergencias y tensiones en relación a estas aproximaciones del Vivir Bien y el socialismo. De un lado están quienes enfatizan que el Vivir Bien es una opción diferente al capitalismo y al socialismo ya que ambos están imbuidos de una lógica desarrollista, productivista y materialista. En este contexto se trataría de descolonizarse para abrazar un modelo diferente.

[David Choquehuanca] No se trata de adscribirnos a un proyecto de desarrollo socialista que pretenda competir con el capitalista, sino de buscar un camino propio, ya que “para los que pertenecemos a la cultura de la vida lo más importante no es la plata ni el oro, lo más importante es la vida”. Aspiramos a ser lo que los aymaras llaman qamiris (personas que viven armónicamente), o quechuas qhapaj (personas que disfrutan de un bienestar que no es económico sino humano- natural), o los guaraníes llaman iyambae (personas que no tienen dueño).[41]

En la versión del Vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia no se estaría buscando en el corto plazo el socialismo.

[Alvaro García Linera] El triunfo del MAS abre una posibilidad de transformación radical de la sociedad y el Estado, pero no en una perspectiva socialista (al menos en corto plazo), como plantea una parte de la izquierda. Actualmente hay dos razones que no permiten visualizar la posibilidad de un régimen socialista en nuestro país. Por un lado existe un proletariado minoritario demográficamente e inexistente políticamente; y no se construye socialismo sin proletariado. Segundo: el potencial comunitarista agrario y urbano está muy debilitado. En los últimos 60 años se ve un retroceso de la actividad comunitaria productiva y una erosión de los lazos comunitarios. Sigue habiendo comunidad, pero ésta ha implosionado internamente en estructuras familiares. El potencial comunitario que vislumbraría la posibilidad de un régimen comunitarista socialista pasa, en todo caso, por potenciar las pequeñas redes comunitaristas que aún perviven y enriquecerlas. Esto permitiría, en 20 o 30 años, poder pensar en una utopía socialista.[42]

[Francois Houtart] Encontramos en las posiciones de los defensores indígenas del Sumak Kawsai, así como en ciertos intérpretes no-indígenas, una neta desconfianza hacia el socialismo. Estos actores critican el aspecto “materialista” del socialismo, que concibe la naturaleza como un valor de uso y de cambio (Eduardo Gudynas, 2011;9); lo acusan de inscribirse finalmente en la misma racionalidad de la modernidad que el capitalismo y de proponer solamente “desarrollos alternativos” y no “alternativas al desarrollo” (Ibidem, 3). Simón Yampara de Bolivia va aun más allá, afirmando que “el hombre aymara no es ni socialista ni capitalista” (Eduardo Gudynas, 2011,9) y David Choquehuanca añade que se distancia del socialismo “porque [ese sistema] busca satisfacer las necesidades de los hombres” (in David Cortez y Heike Wagner, 2011,9) haciendo alusión a la falta de consideración para la naturaleza.[43]

¿Y la naturaleza?

[Eduardo Gudynas] En algunos discursos presidenciales se intercalan referencias ecológicas, aparece en capítulos de ciertos planes de desarrollo, y hasta hay invocaciones a la Pacha Mama. Pero si somos sinceros, deberá reconocerse que en general las exigencias ambientales son percibidas como trabas a ese crecimiento económico, y que por ellos se las considera un freno para la reproducción del aparato estatal y la asistencia económica a los más necesitados. El progresismo se siente más cómodo con medidas como las campañas para abandonar el plástico o recambiar los focos de luz, pero se resiste a los controles ambientales sobre inversores o exportadores. (…) los caudillos, sienten que el ambientalismo es un lujo que sólo se pueden dar los más ricos, y por eso no es aplicable en América Latina hasta tanto no se supere la pobreza. [44]

[Rafael Puente] Me atrevo a decir que se ha reducido al mero discurso. Un discurso que cuando se pronuncia en escenarios internacionales llama a atención; y bueno, yo no dejo de alegrarme de que en las grandes cumbres mundiales nuestro Gobierno exprese la convicción de que los derechos de la Madre Tierra son más importante que los derechos humanos. Pero en la práctica estatal aquí adentro del país no conozco un solo caso en que se haya privilegiado o respetado los derechos de la Madre Tierra. En todos los casos que tienen que ver con minería, hidrocarburos, mega represas hidroeléctricas, ampliación de la frontera agrícola a costa de los bosques… en todos los casos la que sale perdiendo es la Madre Tierra y su defensa queda en mero discurso. Eso me parece sumamente grave y es una de las grandes tareas que tenemos pendientes. En el fondo parece que la línea fuera: denunciamos al mundo entero el maltrato de la Madre Tierra por parte de todos los países desarrollados, pero nosotros nos reservamos la necesidad de también maltratar a la Madre Tierra (durante) un tiempo hasta que logremos un nivel mínimo de desarrollo y eso es absolutamente contradictorio.[45]

[Evo Morales] El Desarrollo Integral para Vivir Bien con respeto a la Madre Tierra no es una economía ecologista para los países pobres, mientras los países ricos aumentan la desigualdad y la destrucción de la naturaleza.[46]

El Vivir Bien mas allá de América del Sur

La esencia del Vivir Bien no se limita a los Andes de Sur América. Varios de estos elementos se encuentran presentes no sólo en los Aymaras y Quechuas sino en gran parte de los pueblos indígenas del mundo. Los Kuna del Panamá le llaman “Balu Wala” que significa árbol de sal, y se refiere a la preparación de una nueva relación entre la Madre Tierra y el ser humano.

[Fander Falconi] La noción del Buen Vivir ha estado presente en los pueblos originarios del mundo entero y también en la propia civilización occidental; su esencia es universal, ha sido una aspiración constante de la humanidad.

El concepto de Comunidad de la Tierra y pertenencia/cuidado de la madre naturaleza con diferentes expresiones y rituales está muy presente en todas las culturas ancestrales. Por ejemplo, para los indígenas de la India, que constituyen una de las mas grandes comunidades indígenas del planeta, la palabra “adivasi” que significa “habitantes originarios” no sólo se aplica a los seres humanos sino a los bosques, a los ríos, a los animales, al viento y al agua.

Igualmente el rol y la importancia de la comunidad es un elemento esencial en los pueblos indígenas de todos los continentes. Lo mismo se puede decir de la articulación del mundo material y espiritual.

La visión indígena tiene diferentes nombres y énfasis. En las Filipinas utilizan diferentes denominaciones como “hayahay”, “hamugaway”, “gumpi-a katubo” que significan “vida simple” donde uno tiene lo suficiente para disfrutar la vida.

La vision de con-vivir entre los miembros de la comunidad y con la naturaleza trasciende las fronteras de los andes de Sudamérica. Otros aspectos como la noción cíclica del tiempo, la búsqueda del equilibrio y la pluriculturalidad también están presentes aunque muchas veces distorsionados por los procesos de colonización.

¿Cuál el futuro del debate sobre el Buen Vivir?

El debate sobre el Vivir Bien/Buen Vivir ha ido cambiando a lo largo de los últimos años. Por un lado se ha ido extendiendo mas allá de los Andes y de Sudamérica despertando reflexiones sobre su proyección como una alternativa a diferentes niveles. Por otro lado, en los Andes, la discusión se ha tornado más concreta, polarizada y a veces virulenta. Las principales interrogantes en Bolivia y Ecuador son: ¿Lo que se está aplicando por estos gobiernos nos conducirá al Buen Vivir? ¿No se ha convertido en una mera retórica para maquillar políticas “progresistas” que no rompen con el capitalismo, el desarrollismo, la modernidad y que están relanzando nuevo ciclo del extractivismo?

Quienes están en el poder argumentan que el Buen Vivir es pluralidad y que ello significa coexistencia y complementariedad entre todos los sectores capitalistas y no capitalistas con un fuerte “Estado” a la cabeza. Ellos no afirman que se este viviendo ya el Vivir Bien pero sostienen que se avanza hacia allá y critican duramente a quienes no comparten su opinión acusándolos de ambientalistas, onegistas e intelectuales que al formular críticas ayudan al imperialismo norteamericano que está al acecho para explotar cualquier contradicción interna.

El debate alrededor del Vivir Bien ha dejado de ser esencialmente teórico y ha pasado a ser una discusión sobre políticas y proyectos concretos. El TIPNIS en Bolivia y el YASUNI en Ecuador son los más conocidos pero no los únicos proyectos que han generado una gran polémica que ha abarcado al Vivir Bien. La discusión ha bajado a tierra. ¿Cuáles son los proyectos o políticas que van contra el Vivir Bien? ¿Cuáles son los parámetros para aceptar o rechazar dichos proyectos? Y lo mas importante ¿Cuáles deberían ser las iniciativas concretas para una transición real hacia el Buen Vivir?

En esta nueva fase del debate lamentablemente ya no sólo se apela a argumentos y razones sino que los gobiernos recurren al uso del poder en todas sus formas para debilitar, dividir y aislar a quienes cuestionan “su implementación” del “Vivir Bien”.

En la región Andina las diferentes posiciones sobre el Buen Vivir están mas confrontadas que nunca. ¿En este contexto cuál el futuro del Buen Vivir?

El debate teórico tiene que estar fuertemente ligado a la practica, a las políticas y proyectos concretos. Si la discusión del Vivir Bien no da este salto se quedará como una propuesta que se quedó en el mundo de las ideas y que como muchas otras fue alterada y reducida a un mero discurso para proseguir con otros fines. Este bajar a tierra implica construir propuestas concretas para una transición hacia el Vivir Bien. Algunos temas en los cuáles habría que profundizar la discusión sobre el Vivir Bien podrían ser:

Empleo, industrialización y extractivismo

¿Cuál debería ser una política de generación de empleos acorde con la visión del Vivir Bien? ¿Es a través de la industrialización, de la expansión del sector de servicios o de una lógica totalmente distinta que privilegie la restauración y reparación de la Madre Tierra? ¿Por qué a pesar de los recursos públicos disponibles no se ha logrado alcanzar procesos significativos de industrialización en los países que postulan el Buen Vivir? ¿Cómo dejar el extractivismo y generar los ingresos económicos necesarios para atender las necesidades fundamentales de la población?

Capital, valor de uso y redistribución

¿Cómo avanzar hacia economías plurales que no estén dominadas por la lógica del capital? ¿Cuáles son las medidas que habría que aplicar para la redistribución real del capital y no sólo del ingreso? ¿Cómo hacer realidad ese postulado de que el valor de uso debe primar sobre el valor de cambio?

Urbanización y naturaleza

¿Cómo practicar el Buen Vivir en metrópolis donde el contacto con la naturaleza es lejano? ¿Cómo recomponer la relación con la Madre Tierra en las grandes urbes? ¿Cómo reducir el consumismo dispendioso y el despilfarro que se agrava?

Poder, democracia y movimientos sociales

¿Cuáles las estructuras de poder y gobierno que se requiere para una transición al Vivir Bien? ¿Son correctas y suficientes las reformas constitucionales incorporadas en el caso de Bolivia y Ecuador? ¿Cuál el rol del caudillismo? ¿Cómo descolonizar a las Fuerzas Armadas? ¿Cómo hacer para que los movimientos sociales tomen el poder y no sea el poder el que tome a los movimientos sociales?

Feminismo

¿Como hacer que el “chacha warmi”, el equilibrio mujer hombre, se refuerce no sólo en el discurso sino en la implementación del Vivir Bien?

Regionalismo y globalización

¿En el siglo XXI es posible el Vivir Bien en un sólo país? ¿Cuáles son las políticas regionales indispensables para una transición al Vivir Bien? ¿Como avanzar en el actual contexto de globalización al Vivir Bien? ¿Cuáles son los elementos fundamentales de la globalización a subvertir para alcanzar el Buen Vivir.

Estos temas e interrogantes no son más que una aproximación a algunas de las cuestiones que la propuesta del Vivir Bien/Buen Vivir necesita abordar. Es obvio que la respuesta ha muchas de estas cuestiones no será posible sinos limitamos a la cosmovisión del Buen Vivir. Es necesario complementar esta propuesta con otras (eco-feminismo, des-globalización, decrecimiento, etc.) que tienen otros orígenes y postulados para así avanzar en la construcción de alternativas sistémicas.

[1] Pablo Dávalos, Reflexiones sobre el sumak kawsay (el buen vivir) y las teorías del desarrollo, 2008.
[2] Josef Estermann, Crecimiento cancerígeno versus el Vivir Bien, 2012.
[3] Alfonso Ibáñez, Un acercamiento al Buen vivir, 2010.
[4] Eduardo Gudynas y Acosta Alberto, La Renovación de la crítica al desarrollo y el buen vivir como alternativa, 2014.
[5] Rafael Puente, “Vivir Bien” y descolonización. Vivir Bien: ¿paradigma no-capitalista? CIDES-UMSA, 2011.
[6] Xavier Albó, Suma qamaña = convivir bien. ¿Cómo medirlo? Vivir Bien: ¿paradigma no-capitalista? CIDES-UMSA, 2011.
[7] Pablo Mamani Ramírez, Qamir qamaña: dureza de “estar estando” y dulzura de “ser siendo”, Vivir Bien: ¿paradigma no-capitalista? CIDES-UMSA, 2011.
[8] Plan Nacional de Desarrollo: Bolivia Digna, Soberana, Productiva y Democrática para Vivir Bien, 2007.
[9] Josef Estermann, Crisis civilizatoria y Vivir Bien, POLIS Revista Latinoamericana, 2012.
[10] Ibid.
[11] Javier Medina, Acerca del Suma Qamaña
, Vivir Bien: ¿paradigma no-capitalista? CIDES-UMSA, 2011.
[12] Rafael Bautista S., Hacia una constitución del sentido significativo del “vivir bien”
, Rincón Ediciones, 2010.
[13] Josef Estermann, Crecimiento cancerígeno versus el Vivir Bien, 2012.
[14] Pablo Mamani Ramírez, Qamir qamaña: dureza de “estar estando” y dulzura de “ser siendo”, Vivir Bien: ¿paradigma no-capitalista? CIDES-UMSA, 2011.
[15] Josef Estermann, Crisis civilizatoria y Vivir Bien, POLIS Revista Latinoamericana, 2012.
[16] Javier Medina, Acerca del Suma Qamaña
, Vivir Bien: ¿paradigma no-capitalista? CIDES-UMSA, 2011.
[17] Josef Estermann, Crisis civilizatoria y Vivir Bien, POLIS Revista Latinoamericana, 2012.
[18] Javier Medina, Acerca del Suma Qamaña
, Vivir Bien: ¿paradigma no-capitalista? CIDES-UMSA, 2011.
[19] Josef Estermann, Crecimiento cancerígeno versus el Vivir Bien, 2012.
[20] Rafael Bautista S., Hacia una constitución del sentido significativo del “vivir bien”
, Rincón Ediciones, 2010.
[21] BUEN VIVIR Plan Nacional del Ecuador 2013 2016. Secretaria Nacional de Planificación y Desarrollo, 2013.
[22] Eduardo Gudynas y Acosta Alberto, La Renovación de la crítica al desarrollo y el buen vivir como alternativa. 2014.
[23] Rafael Puente, “Vivir Bien” y descolonización. Vivir Bien: ¿paradigma no-capitalista? CIDES-UMSA, 2011.
[24] Alberto Acosta, El Buen Vivir en el camino del post-desarrollo Una lectura desde la Constitución de Montecristi, 2010.
[25] Pablo Dávalos, Reflexiones sobre el sumak kawsay (el buen vivir) y las teorías del desarrollo, 2008.
[26] Josef Estermann, Crecimiento cancerígeno versus el Vivir Bien, 2012.
[27] Eduardo Gudynas, Buen vivir: germinando alternativas al desarrollo, 2010.
[28] Ivonne Farah H. y Luciano Vasapollo, Introducción, Vivir Bien: ¿paradigma no-capitalista? CIDES-UMSA, 2011.
[29] Álvaro García Linera, El “capitalismo andino-amazónico”, Le Monde Diplomatique, Enero 2006.
[30] Pablo Stefanoni, “Indianisation” du nationalisme ou refondation permanente de la Bolivie, Alternatives Sud, Vol. 16-2009.
[31] Álvaro García Linera, “Fue un error no liderar el pedido autonómico” Entrevista en  El Deber, Santa Cruz de la Sierra, Enero 21 de 2007, citado por Eric Toussaint en ¿Un capitalismo andino-amazónico?, CADTM/Rebelión, 2009.
[32] Eduardo Gudynas, Tensiones, contradicciones y oportunidades de la dimensión ambiental del Buen Vivir, Vivir Bien: ¿paradigma no-capitalista? CIDES-UMSA, 2011.
[33] Raúl Prada Alcoreza, Matricidio del Estado patriarchal, Evaluación de la ley ¨Ley marco de la madre tierra y desarrollo integral para vivir bien¨, 2012.
[34] Conclusiones finales del Grupo 1 y 2 de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, 2010.
[35] Eduardo Gudynas, Izquierda y progresismo: la gran divergencia, 2013.
[36] Arturo D. Villanueva Imaña, ¿Quo vadis socialismo comunitario para vivir bien?, 2012.
[37] Alberto Acosta, Ecuador: La “revolución ciudadana”, el modelo extractivista y las izquierdas críticas. Entrevista por Blanca S. Fernández et al., 2014.
[38] James Petras, El capitalismo extractivo y las diferencias en el bando latinoamericano progresista, 2012.
[39] Los Diez Mandamientos para Salvar el Planeta, la humanidad y la Vida. Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Bolivia, 2008.
[40] Marta Harnecker, Cinco Reflexiones sobre el Socialismo del Siglo XXI, 2012.
[41] David Choquehuanca, 25 postulados para entender el “Vivir Bien”, entrevista en La Razón, 30 de Julio 2010.
[42] Álvaro García Linera, El “capitalismo andino-amazónico”, Le Monde Diplomatique, Enero 2006.
[43] François Houtart, El concepto de sumak kawsai (buen vivir) y su correspondencia con el bien común de la humanidad, 2011.
[44] Eduardo Gudynas, La izquierda marrón, 2012.
[45] Rafael Puente, “La defensa de la Madre Tierra se redujo a mero discurso”, 2014.
[46] Evo Morales Ayma, Por una hermandad planetaria de los pueblos. Discurso pronunciado en el 50 Aniversario del G77, Santa Cruz Bolivia, 2014.
 

Fuente: alternativasistemicas.org

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