El tema de los desechos nucleares- Artículo escrito por Agustín Saavedra Weise

[opinión.com.bo, Agustín Saavedra Weise, 31/05/2015]

http://www.agustinsaavedraweise.com

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Con motivo de plantearse en Bolivia el inicio de un programa oficial para generar energía nuclear, hace poco se divulgaron algunos criterios al respecto del experto argentino Jorge Barón. Este profesional explicó la necesidad de contar con soluciones tecnológicas que eviten el contacto con residuos atómicos. Uno de los principales problemas para el desarrollo de la energía nuclear es el tratamiento de los residuos radiactivos que quedan luego de gestarse el ciclo de producción de energía. Si bien Barón agregó que “existen soluciones tecnológicas y que forman parte integral de los proyectos”, la duda quedó flotando ¿Valdrá la pena que Bolivia ingrese en la de por sí costosa era nuclear -aunque sea por ahora en niveles muy elementales- frente a problemas graves de contaminación que podrían producirse por medio de desechos radiactivos?

Los residuos son un riesgo para el ser humano y también para los ecosistemas. Todo se puede contaminar con estos desechos que emiten radiaciones y gases de alta toxicidad. En otros lugares del mundo donde se depositó gran cantidad de residuos nucleares se produjeron diversas anomalías y mal formaciones, tanto de animales como de plantas y hasta de seres humanos. Fue el desafortunado caso de Kazajstán, donde hasta hoy se observan anormalidades diversas, ya que cuando formó parte de la extinta Unión Soviética ese país –ahora independiente y en progreso- tuvo la desgracia de ser el lugar preferido por los comunistas para sus pruebas atómicas.

Si bien en otros Estados que usan mucha energía nuclear se han construido lugares especiales para guardar desechos, los mismos son de alto costo y siempre existe la posibilidad de algún escape que podría provocar terribles consecuencias. Es más, varios entendidos en la materia han señalado que en Europa y en EEUU se está frenando la construcción de plantas nucleares porque sus costos de mantenimiento y reparación son inmensos. Asimismo, hasta ahora no existe una solución definitiva para el tratamiento y almacenamiento de los residuos. El drama de Chernóbil de 1986 es un fantasma latente. Recordemos también que debido al terremoto de 2011 y al desastre colateral que provocó en la planta de Fukushima, Japón decidió suspender los programas de energía nuclear.Bolivia recién intenta dar sus primeros pasos en materia de energía nuclear; el interés gubernamental radica por ahora en usarla solo con fines medicinales. Para ello se estimó una inversión de 2.000 millones de dólares, suma importante por donde se lo mire. Tal como están las cosas en el mundo, tomando en cuenta los elevados y acumulativos costos de la energía nuclear, sumando a ello el peligro latente que presentan las fugas y los desechos radiactivos, pareciera ser que lo más prudente para Bolivia es moderar su entusiasmo atómico. A nuestro modesto entender, tal vez deban encararse otros programas viables de menor costo, de mayores beneficios y sin el riesgo de consecuencias potencialmente dañinas para gente y medio ambiente.

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