La economía latinoamericana puede crecer sin deforestar

[El Tiempo, 15/10/2015]

El reto del crecimiento económico es “técnica y económicamente viable” para los países de América Latina. Así lo aseguró Mariana Panuncio, directora del Programa de Cambio Climático de la organización WWF (World Wildlife Fund o Fondo Mundial para la Naturaleza), quien presentó el ejemplo de Brasil en la conferencia internacional sobre “Bosques y cambio climático”, realizada ayer en Asunción (Paraguay).

La representante de la organización ambiental señaló que en los últimos diez años Brasil redujo su tasa de deforestación en un 70 por ciento, al tiempo que aumentaba su producción de soya en un 80 por ciento, exponiendo así un modelo aplicable en el resto de Latinoamérica.

Brasil es el país latinoamericano que ejemplifica la viabilidad de la propuesta: en los últimos diez años redujo su tasa de deforestación en un 70 por ciento mientras aumentaba su producción.

Foto: EFE Brasil es el país latinoamericano que ejemplifica la viabilidad de la propuesta: en los últimos diez años redujo su tasa de deforestación en un 70 por ciento mientras aumentaba su producción.

Para Panuncio, la clave es reglamentar los espacios que pueden ser desforestados y bajo qué condiciones, por medio de políticas públicas, así como hacer cumplir las leyes que prohíben la deforestación y penalizar a quienes las transgreden.

También es importante establecer sistemas de incentivos como la tenencia de tierras para los pobladores, los créditos transferidos a campesinos con la condición de preservar el medio ambiente o que los productos procedentes de bosques con un buen manejo tengan mejor precio.

“Los bosques tienen un rol crucial para enfrentar los impactos negativos del cambio climático. No sólo son un depósito de carbono, sino que también proveen recursos como alimentos o medicinas, y contribuyen a la regulación de los recursos hídricos”, expresó la experta.

“Es un mito que exista un conflicto entre el desarrollo económico y la conservación de bosques”, aseguró por su parte Josefina Braña, directora de política pública en el Programa Global de Bosques y Clima de WWF, quien también participó en la conferencia sobre la conservación de áreas boscosas en la región, de cara a la Conferencia sobre Cambio Climático (COP21), que se celebrará en París a partir del 30 de noviembre.

Propuso, dentro de sus aportes, que otro de los incentivos fuera el pago a las comunidades campesinas por los servicios ambientales que presten, y que las decisiones de conservación de bosques deben ser tomadas “de forma local”, especialmente en situaciones donde la dependencia de los cultivos es el único modo de subsistencia.

“No es cierto que haya una contradicción entre seguridad alimentaria y conservación forestal. Si bien algunas comunidades campesinas necesitan de la pequeña agricultura, con buena planificación puede haber un equilibrio entre bosques y cultivos”, agregó Braña.

Si bien la agricultura y la ganadería son dos de las causas de deforestación en los países en desarrollo, también lo son las sequías y el aumento de temperatura asociados al cambio climático. Por eso, los asistentes a la conferencia, entre los que se encontraban representantes de la ONU y el Banco Mundial, concluyeron que el buen manejo de estas prácticas prevendría nefastas consecuencias ambientales.

ASUNCIÓN, PARAGUAY (EFE)

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