Diego Pacheco: “El cambio climático puede ser el nuevo instrumento de colonización”

Bolivia ha llegado a la COP22 con una delegación reducida de cuatro personas. Liderada por el viceministro de Planificación y Desarrollo, Diego Pacheco. El grupo boliviano participa de reuniones ministeriales y de negociación en diversos ámbitos de la nutrida agenda de la Conferencia Climática que se desarrolla en  Marrakech (Marruecos).

Pacheco sostiene que es cada vez es más imperante el predominio de los intereses de las grandes potencias en reducir sus compromisos y no comprometer recursos para ayudar a los países en desarrollo en sus esfuerzos de adaptación al cambio climático. “Podemos entrar a un discurso muy simple de cambio climático si solamente aceptamos el escenario que nos imponen los países desarrollados”, dijo en la entrevista que concedió a Página Siete en la COP 22.

¿Cuál es su evaluación de esta COP y de la participación de Bolivia en la misma?

Esta COP tiene dos orientaciones. Por un lado, la de avanzar en los instrumentos operativos del Acuerdo de Paris: metodologías y marcos regulatorios para el conjunto de temas que han sido identificados en Paris. Se ha llevado adelante un proceso muy importante de reuniones para definir las acciones después del 2020 y la discusión fundamentalmente ligada al financiamiento antes del 2020. Hay una tercera agenda que se ha empezado a desarrollar en el marco del mandato de Paris, que es la Agenda Global Climática, un esfuerzo por articular las propuestas y acciones de la sociedad civil, las ciudades y los sectores privados, y tratar de vincularlas con los representantes de Gobierno que definen políticas y acciones.

Son tres agendas paralelas. En ese marco, Bolivia tiene sus temas; básicamente hemos impulsado un  marco de reconocimiento a los enfoques no basados en el mercado y tenemos que desarrollar un programa de trabajo para ver cómo va a funcionar ese enfoque. Estamos haciendo todos los esfuerzos para vincularlo al Comité de Financiamiento al Fondo Verde; también estamos impulsando la constitución de una plataforma de pueblos indígenas y comunidades locales y participando en las discusiones sobre cómo asignar un rol al sector privado para aportar a proyectos de energías renovables en nuestros países.

Entiendo que esta es una COP bastante técnica, pero ha sido llamada la COP de las soluciones, especialmente porque los problemas en el mundo a consecuencia del cambio climático se han agudizado. Por ejemplo, La Paz está enfrentando una crisis de agua que nos pone de cara a una realidad que seguramente nos va a marcar en los próximos años.

El tema básico es entender que el Acuerdo de Paris es parte de la Convención Marco de Cambio Climático (1994), no es un nuevo régimen climático, es un instrumento. Y en esa convención hay un conjunto de obligaciones y compromisos de los países desarrollados con los países en desarrollo. Entendemos que el cambio climático requiere una acción global que debe desarrollarse en el marco de los compromisos de la Convención. Los países que tienen una responsabilidad histórica con el cambio climático tienen que cumplir sus compromisos de provisión de financiamiento, transferencia de tecnología y desarrollo de capacidades hacia los países en desarrollo para que encaren las acciones vinculadas a la mitigación y adaptación al cambio climático.

Ahora, ¿qué ha sucedido? En el contexto de la formulación del Acuerdo de Paris, los países desarrollados han movido un fuerte enfoque de acciones voluntarias y en el marco de esas acciones voluntarias han pretendido también diluir los compromisos -con su responsabilidad histórica- para proveer financiamiento, tecnología y desarrollo de capacidades, lo que se llama los medios de implementación. Hay un enorme esfuerzo para transferir las responsabilidades de los países desarrollados a los países en desarrollo con esta visión de las acciones voluntarias; también hay un esfuerzo por transferir las responsabilidades de los gobiernos a los sectores privados. Todo esto le ha dado una orientación de negocios a la discusión del cambio climático. Incluso en la llamada Agenda Climática Global, donde tiene una voz cada vez más preponderante el sector privado, las corporaciones, la industria, etc.

En el proceso de negociación del acuerdo de Paris se han identificado algunos mecanismos para apoyar a los países en sus acciones de cambio climático. Uno de estos instrumentos es la transferencia de resultados de mitigación -parte de lo que se conoce como mercados de carbono. Los países desarrollados quieren continuar con esa visión de compensaciones de carbono entre países. En Paris no se ha aprobado el mecanismo de mercado global de carbono que tanto exigían estos países, pero si se reconoce ese proceso de transferencias. Bolivia lo que ha hecho es trabajar en una visión alternativa, totalmente diferente, que tiene que ver con el fortalecimiento de acciones de las comunidades locales, los pueblos en general, no vinculadas a estas visiones de compensación y de transferencia. Bolivia ha propuesto fortalecer las visiones de cooperación y solidaridad, de cumplimiento de obligaciones de los países desarrollados a los países en desarrollo en términos de provisión de financiamiento, de transferencia de tecnologías y de desarrollo de capacidades.

¿En qué consiste específicamente esta propuesta que ha sido liderada en varias conferencias climáticas por Bolivia?

Lo que queremos es que no se pierda de vista que los que tienen una enorme responsabilidad con el cambio climático y tienen que apoyar  a los países en desarrollo son las grandes potencias. Si esto no se da, va a ser imposible ver resultados en ningún país en desarrollo. Bolivia está contribuyendo a construir la arquitectura y los instrumentos para garantizar que estas responsabilidades se cumplan, además, creando un balance con nuevas visiones para manejar el cambio climático. En este sentido también tenemos la  propuesta del “Mecanismo conjunto de mitigación y adaptación”, que está basada en el enfoque no vinculado a los mercados de carbono. Esto tiene que ver con fortalecer el manejo integral y sustentable de los bosques con provisión de financiamiento; en tanto que otros países han negociado durante mucho tiempo las visiones de pagos por absorción de carbono. Es una visión muy mercantilista, muy peligrosa porque también se puede articular pagos por parte de las industrias del sector privado a países en desarrollo. Políticamente, Bolivia ha logrado alcanzar en el Acuerdo de Paris el reconocimiento a estos enfoques no basados en mercado, el reconocimiento de estos enfoques más holísticos donde se integra mitigación y adaptación; y ahora estamos intentando operacionalizarlo y garantizar que existan decisiones muy claras para que podamos en el mediano plazo tener acceso a los recursos financieros. Otros países se inclinan por una visión más mercantil, muy de negocios.

¿Esto en qué situación nos pone como país y como planeta?

Nos pone en una situación muy complicada: este es el tercer año en que hemos batido el récord de calentamiento global. Tenemos el conjunto de desastres naturales, cada vez más intenso. El caso de La Paz es bastante dramático. Lo que hacemos, con la capacidad que tiene Bolivia y el grupo de países con pensamiento similar, es librar una batalla para que no se ignoren los compromisos que tienen los países desarrollados en términos de financiamiento. Es una batalla dura, en todas las sesiones y grupos de trabajo de negociación, pero tenemos que hacerlo porque de lo contrario los acuerdos no nos incluyen. Los países ricos se comprometen a luchar contra el calentamiento global, pero tienen una actitud totalmente pasiva, hacen oídos sordos al llamado a la realidad que se está viviendo en el mundo. Nuestro papel es recordar en todos los escenarios que hay que desarrollar acciones ahora. El cambio climático es ahora, no podemos posponerlo para después del 2020.

¿No es lo mismo que pasa en Bolivia cuando promueve el agua como derecho humano, pero no toma previsiones?

No es lo mismo. En estos foros, el esfuerzo de Bolivia siempre ha sido asignar un rol muy importante a los pueblos indígenas y comunidades locales. Nuestra mirada siempre ha estado en avanzar en la constitución de esa plataforma para que las voces de los pueblos, de las comunidades, estén representadas en toda acción climática global. Son las premisas que tenemos de las conferencias que hemos realizado en Tiquipaya I y II. Ahí están las voces de los pueblos y las organizaciones que tienen que tener un canal directo de incorporación de sus propuestas y de sus visiones. Es un esfuerzo importante de nuestro país.

En estos espacios se ven muchos proyectos de energías renovables. Marruecos, por ejemplo, va a tener una de las más grandes centrales del mundo de energía solar. ¿Bolivia tiene posibilidades de entrar en alianzas privadas para entrar en esta carrera? 

Más allá del financiamiento, está el tema de las tecnologías. La mayor parte de las patentes sobre energías renovables están en manos de las empresas privadas, más del 85%. Lo que hacen esas empresas privadas es encontrar en el cambio climático un escenario de negocios para empezar a lucrar.

Bolivia tiene un gran potencial para desarrollar energía eólica y solar. 

Sí, pero imagínate construir ese potencial en toda su magnitud. ¿Cuánto cuesta y qué capacidades tenemos que desarrollar sin las condiciones adecuadas? Claro, uno escucha en estos escenarios, que los países tenemos que desarrollar las energías renovables, pero, ¿cómo y qué significa? Hay que poner el debate en su real dimensión. Realmente, ¿cuáles son las posibilidades que tienen los países para seguir generando recursos para su población? La transición de la producción de hidrocarburos a otras fuentes de energía tiene un costo altísimo para países como el nuestro. La conclusión es que hay la exigencia de dar este salto, pero los países como Bolivia no están preparados para dar ese salto.

Hay que prepararse del mejor modo posible. En Bolivia hay una propuesta para hacer esa transición energética hacia energías renovables, hidroeléctricas, pero eso hay que verlo en este contexto más grande, global, donde sigues teniendo a las empresas que están haciendo negocios con sus patentes, son empresas que hacen negocios, no son empresas de caridad. Y por lo mismo, esto le da otro contexto a las negociaciones del cambio climático.

Además del financiamiento, otro tema de debate en estas reuniones es la importancia de proteger nuestros bosques, otro tema de debate en Bolivia con la incursión en las áreas protegidas para exploración y explotación de hidrocarburos…

Con el Acuerdo de Paris se ha abierto la posibilidad de participación de los actores no estatales en estos procesos de debate. Como Bolivia, estamos trasladando esta visión a las organizaciones sociales en los temas que les atingen. Estamos peleando para que se abra un espacio legítimo de representación de los pueblos indígenas y comunidades locales en este debate. En Paris se ha aprobado una plataforma de pueblos indígenas y comunidades locales para discutir temas desde su perspectiva. Ese es un logro muy importante que introduce visiones e insumos nuevos a este proceso de negociación. Bolivia ha tenido dos eventos internacionales que ahora se empatan con esta propuesta de abrir una plataforma permanente de debate de los pueblos indígenas en la convención marco del cambio climático.

Estamos viendo que los megaproyectos como la represa de El Bala están siendo muy cuestionados y posiblemente no sean las mejores decisiones. ¿Por qué no pensamos en proyectos más locales, menos grandes, para ir migrando hacia energías limpias en Bolivia?

Son los balances y equilibrios que se tienen que ir buscando a nivel nacional y a nivel internacional, y obviamente con la participación de la gente. No es fácil dar una respuesta conclusiva, todo debe estar guiado por estos equilibrios y balances y alcanzarlos en la medida que se puede. Sobre el Gobierno y su visión estratégica de ir construyendo una matriz energética con energías renovables, tenemos un conjunto de propuestas que están en nuestro plan nacional de desarrollo. Son propuestas que tienen que seguir su curso e ir madurando en  procesos de diálogo y consulta con los actores locales como siempre se ha hecho. Entendiendo que hay que tener en mente esta visión internacional -donde está yendo el mundo- y también la necesidad de consolidar un país con una matriz energética diferente, que le permita tener recursos adicionales de otras fuentes, pero eso tiene que hacerse por los canales apropiados en consulta con las organizaciones, como se está haciendo.

Bolivia tiene un conjunto de expertos que ha estado participando en estas reuniones, ¿este equipo tiene incidencia en las políticas ambientales bolivianas?, porque en el caso de la crisis de agua se ve mucha improvisación en el país.

Si hablamos de las políticas ambientales en Bolivia, podemos ver que éstas recogen todas estas problemáticas, todos estos temas. En Bolivia se ha avanzado muchísimo en el desarrollo de un marco legal. Está la Ley 300 de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien; en temas de riesgos, tenemos la Ley 602 de Gestión en Riesgos. Este año se ha aprobado la Ley 777 de Planificación Integral del Estado, donde se articula el proceso de planificación con temáticas vinculadas a la gestión de riesgos, a la gestión del cambio climático. Yo creo que en el desarrollo del marco legal se ha logrado mucho, tenemos un marco legal de avanzada, que está intentando tomar previsiones hacia adelante, hacia el mediano y largo plazo.

Entonces, ¿qué pasa?

Lo que siempre  falla es la implementación del marco legal. Se requiere desarrollar capacidades, no solamente en el Gobierno, sino en la sociedad, en las organizaciones sociales, en los gobiernos locales. Realizar concurrencias, encuentros, alianzas. Hay que tener una propia visión de cómo vamos a resolver estos temas desde nuestra visión del  Vivir Bien. En estas cumbres vemos los temas y  la agenda que es de interés de los países desarrollados y siempre estamos detrás de esta agenda. Los países en desarrollo tenemos que discernir cuáles son los reales intereses que tienen los países desarrollados detrás del cambio climático. El cambio climático puede ser el nuevo instrumento de colonización de nuestros países, de venta de tecnología. Podemos entrar a un discurso muy simple de cambio climático si solamente aceptamos el escenario que nos imponen los países desarrollados.

A nivel nacional, lo propio: hay que ver cómo implementamos el marco legal que tenemos, desarrollando las capacidades públicas de las organizaciones, de los gobiernos subnacionales. No son procesos fáciles, son procesos que toman su tiempo. No se puede exigir que un Gobierno ponga en marcha este conjunto de acciones y medidas para los próximos 50 años en unos pocos años, son procesos largos. Yo creo que tenemos el marco legal y hay que  realizar un esfuerzo muy grande para avanzar en su implementación.
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