La Loma Santa una utopía cercada. Territorio, cultura y Estado en la Amazonía boliviana

[Sarela Paz[1] citando a Gabriela Canedo Vásquez, 2011 ]

La Paz: IBIS-Plural. 289 pp. – ISNB: 978-99954-1-419-1

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La investigación desarrollada por Gabriela Canedo sobre la Loma Santa como un imaginario de territorio indígena ilimitado entre las comunidades del pueblo moxeño, es una invitación a mirar un largo proceso de luchas y disputas políticas sobre territorialidad indígena y Estado boliviano en claves diferenciadas.  Por un lado, una clave profundamente indígena que muestra miradas políticas de la construcción del territorio y poder en la sociedad indígena  a través del imaginario discursivo de la Loma Santa y, por otro lado, una clave estatal de control territorial sobre los bosques y llanos amazónicos que se expresa  mediante la expansión y ocupación de territorios indígenas por parte de ganaderos, madereros y también colonizadores andinos.

Ambas claves son dinámicas políticas que se encuentran, se contraponen,  en muchos casos se influyen mutuamente, definiendo el compás de procesos de larga duración que enmarcan la relación de las comunidades moxeñas con los “karayanas” o blancos.  Si en un pasado no muy lejano las comunidades indígenas de moxos articulaban su imaginario de territorio en función a la ocupación y presencia de sus comunidades en los llanos de moxos y transitaban por la selva alta surcada por la nacientes del río Mamoré para itinerarios de cacería y recolección, la vida misional supuso una reducción de la amplitud territorial del pueblo moxeño a los centros misionales formados por la orden jesuita.  Dicha reducción, como recupera Gabriela Canedo en su investigación, impactó sobre los sentidos de pertenencia y representación del pueblo moxeño, tensionando sus relaciones políticas internas y la construcción de poder entre shamanes y caciques. 

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La Loma Santa como visión y perspectiva de un territorio ilimitado, responde a situaciones de conflicto en la sociedad indígena moxeña. Con raíces profundamente ancladas en la dimensión religiosa y espiritual de dicho pueblo, la búsqueda de la Loma Santa supone procesos migratorios (locas migraciones diría Thierry Saignes) que rompen con el patrón de reducción de la vida misional, y por ende, con el patrón de concentración de poder que se deposita en manos de los caciques que organizan el cabildo indigenal. Migraciones que se orientan hacia el oeste de la Amazonía, hacia la selva alta donde se encuentran las nacientes del río Mamoré, implican un lenguaje indígena de recuperación de antiguos parajes, así como una comprensión del territorio como espacio ilimitado que responde a las situaciones de conflicto de la sociedad indígena.

La vida misional y la presencia ganadera en las sabanas del río Mamoré, traen situaciones nuevas referidas al espacio territorial indígena. Las tensiones por la construcción de poder al interior del pueblo moxeño ya no se restringen a shamanes y caciques sino también, y sobre todo, a las relaciones de dominación que se inscriben en la expansión de la hacienda ganadera, en la presencia del “karayana” que toma y copta para sí territorio y estructuras de poder que responden a la expansión del Estado republicano en la llanura moxeña.  El cabildo indigenal se constituye en una estructura inicial objeto de disputa que da acceso a disponer de mano de obra y da control sobre los puntos de concentración poblacional en la llanura amazónica.  Situaciones nuevas de tensión  y conflicto para la sociedad indígena son respondidas por el desalojo de los centros misionales y la búsqueda de Loma Santa.

La metáfora de territorio ilimitado como un espacio que puede encontrar nuevas fronteras definidas por las migraciones de la Loma Santa, encuentra su límite en las últimas décadas del siglo XX. Como lo registra Gabriela Canedo en su libro, las décadas de los 80 y 90 son un encuentro de la dimensión ilimitada del territorio en clave indígena y la dimensión delimitada del territorio en clave Estado. Luchas y tensiones por espacios comunales, bosques, llanuras, lagunas y bienes del bosque considerados como bienes comunes para las comunidades moxeñas, son ocupados, expropiados, cercados por los ganaderos y refrendados por estructuras institucionales del Estado. La mensura, los nuevos mojones, la delimitación del espacio comunal e intercomunal es lo que caracteriza la lucha de las comunidades moxeñas en el intento de exigir al Estado que proteja su derecho al territorio; así como la interiorización de la lógica estatal del espacio porque las comunidades indígenas encuentran que están cercadas, que ya no tienen dónde ir.

¿Cómo sortean las comunidades moxeñas su nueva situación? ¿Cómo se va interiorizando poco a poco la lógica territorial del Estado? Y ¿cómo en ese contexto, el pueblo moxeño no deja de construir lógicas de poder, luchas y disputas por el poder?, son preguntas que encuentran una respuesta en la investigación desarrollada por Gabriela Canedo.

[1]   Socióloga, con maestría y doctorado en antropología, docente del sistema de postgrado en las universidades bolivianas, investigadora de CIUDADANÍA, miembro del equipo de la Plataforma Boliviana por el Cambio Climático. Correo electrónico: sarelapp@gmail.com.  Cochabamba-Bolivia.

Publicado originalmente en: http://www.scielo.org.bo/pdf/rbcst/v15n32/v15n32a16.pdf

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