Deforestación, incendios y falta de manejo de cuencas causaron el alud

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[ LAURA MANZANEDA / LOS TIEMPOS / COCHABANBA /08 DE FEBRERO DEL 2018]

Los constantes incendios, la deforestación, la ampliación de tierras para cultivos y la falta de manejo integrado de cuencas cobraron factura en Tiquipaya. La lluvia causó que el suelo erosionado se desprenda en varios puntos de la cuenca. Las plataformas y rocas cayeron en gran cantidad y concurrieron en el río Taquiña.

La cuenca Taquiña tiene una extensión aproximada de 11 kilómetros, está ubicada en la cordillera del parque Tunari. Tiene entre 15 a 20 afluentes, que desembocan en el río del mismo nombre que pasa por el área urbana de Tiquipaya. En esa misma cuenca se encuentran la laguna Taquiña y los ríos Jana Mayu y Linku Pata, que son los afluentes más grandes.

La fuerza del lodo y las rocas que llegaron desde la cordillera destruyeron la totalidad de los gaviones horizontales y verticales que contenían el caudal del río.

Estos gaviones fueron instalados en la década de los 90 por el ex Programa Manejo Integral de Cuencas (Promic) de la Gobernación. Se desconoce si desde esa temporada recibieron mantenimiento. “Correspondía al municipio realizar mejoras e identificar qué sectores son de riesgo de posible desborde. Nosotros intervenimos a solicitud del municipio”, indicó el director de Cuencas de la Gobernación, Enrique Soria.

En 2016, dos personas perdieron la vida después de que una riada ingresó a las viviendas en la zona de Trojes. Este sector también fue afectado por la mazamorra.

Zona con más incendios

El investigador y exdirector del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (Sernap), Carlos Espinosa, indicó que esta cuenca es la que más incendios sufrió. Precisó que en 2016 se registraron 21 y en 2017, otros nueve.

“La masa boscosa ha reducido considerablemente en algunas partes, sólo había pequeña vegetación a orillas de los ríos, pero la ampliación de áreas de cultivos también debilita el suelo y el INRA ha estado legalizando tierras agrícolas, es un problema integral muy complejo”, dijo.

En 1991, la cuenca fue instrumentada para recolectar datos climáticos y de caudal para desarrollar distintos estudios y trabajos de investigación por el Expromic. En ese entonces se iba a estudiar los procesos de erosión en las cuencas de la cordillera y atenuar los efectos de las crecidas que se originan en ellas y desembocan en el valle central de Cochabamba.

Desde hace varios años, la cuenca causaba inundaciones en varios centros poblados y áreas agrícolas, pero jamás como la mazamorra que invadió Tiquipaya el martes en la noche. Según el gobernador Iván Canelas, se trata del peor desastre después de lo ocurrido en el terremoto de Aiquile.

“El incidente del martes es histórico, nunca hemos tenido un evento similar en todo el departamento”, dijo el responsable de la Secretaría de la Madre Tierra de la Gobernación, Gonzalo Muñoz.

La Gobernación descartó la hipótesis de que la laguna Taquiña haya causado el alud. “No es un problema la laguna, ni siquiera ha llenado. Tampoco se descarta que los gaviones se hayan deteriorado, pero eso no fue confirmado”, indicó Soria.

El investigador Oscar Zárate Bermúdez, en su estudio Aplicabilidad del modelo hidrológico SWAT en cuencas con características extremas – Cuencas de los ríos Taquiña y Tolomosa, explica que en los meses más lluviosos, la cuenca registra 180 mm. La precipitación promedio de la cuenca es de 745 mm. El suelo combina pastizal con franco arenoso.

 

20 afluentes en la cuenca aportan agua al río Taquiña que baja desde la cordillera hasta la avenida Ecológica, en Tiquipaya.

 

TESTIMONIOS

Vecino. Edwin Butrón

“En 1986 pasó algo similar en Tiquipaya”

Un suceso similar pasó el año 1987 o 1986, una mazamorra igual que la de hoy y afectó una zona grande. Pasó en la zona de Qhotu Mayu, en Montecillo, al otro lado de donde sucedió el evento de estos días. En la zona norte, yendo por el Reducto. Esas veces no afectó muchas viviendas porque eran terrenos con pocas casas, no estaba urbanizado, ahora está con casas y si ocurre algo sería una tragedia total. Lamentablemente, la gente hace casas sólo viendo que es un lugar bonito pero no analiza si es apto para construir.

Otro evento similar no he visto. En 1992 o 93 el río Taquiña se desbordó, fue harta agua pero no había mazamorra, no había barro, como ahora.

Vecino. Miguel Peredo

“En la zona de la mazamorra había dos ríos”

En realidad había dos ríos en la zona donde pasó la mazamorra. Del río Taquiña había otra torrentera a unos 150 metros hacia el oeste, que fue tapada y cerrada porque un buen tiempo no pasaba agua. Ambas corrientes fueron juntadas en el río Taquiña. Ahora, luego de varios años, el río parece que quiere volver a su cauce. Además, en Tiquipaya hay al menos cuatro torrenteras de riesgo. Taquiña, que ya desbordó; Chuta Kjawa, que baja paralelo al Taquiña pero cruza Chilimarka al oeste peligrosamente y que ya el año pasado provocó derrumbes. Los otros dos torrentes son el Khora y el río Tolavi, que baja de Laphia.

Vecino. Andrés Zambrana

“La naturaleza nos advierte”

Tanto se ha construido en esas zonas sin planificar. Antes toda la zona de Taquiña, Tika Khatu y Linku todo era bosque y matorrales, si llegaba agua no había mucho efecto porque eran zonas agrícolas, pero ahora todo está lleno de casas. En los años 90, mucha gente se movilizaba e insistía en construir ahí y ahora vemos las consecuencias. La naturaleza nos ha advertido.

Antes igual cada año todos los vecinos íbamos arriba para poner gaviones y muros de piedra, porque es sabido que en la caída y con lluvias los ríos se debordan. Ya ha pasado unas dos veces, el agua entró al pueblo, pero antes no había tanta gente. Es una gran tragedia lo de Taquiña. Ahora debemos ser solidarios.

 

15 ESCUELAS SUSPENDEN CLASES EN TIQUIPAYA

REDACCIÓN CENTRAL

En el municipio de Tiquipaya, varias unidades educativas suspendieron clases ayer porque fueron afectadas por la mazamorra, por temor a nuevos deslizamientos o porque fueron habilitadas como refugios.

La Dirección Departamental de Educación de Educación (DDE) indicó que 15 escuelas del sistema público suspendieron actividades. “Tres fueron habilitadas como albergues, 10 están dañadas y en otras dos se han suspendido por seguridad”, dijo el subdirector de Educación Regular, Rubén Rocha.

Pero debido al temor de los padres de familia y de los educadores, otras unidades educativas suspendieron actividades por seguridad. Es el caso de la escuela de convenio Divino Niño, pero también los establecimientos privados suspendieron actividades, como el colegio Tiquipaya.

Rocha explicó que hoy algunas unidades educativas podían retomar las actividades, previa evaluación de la situación. “En cuatro de los establecimientos el lodo no permitía el ingreso y otras seis sufrieron daños. Cuando se reparen los daños volveremos a clases”, dijo.

Sedes

Debido a la crítica situación en Tiquipaya, el Servicio Departamental de Salud (Sedes) envió 10 brigadas de salud. Cada brigada está conformada por dos médicos y una enfermera, indicó el responsable de Vigilancia Epidemiología de la institución, Rubén Castillo.

“Todo el personal del hospital de Tiquipaya ha sido desplegado, además de varias ambulancias para prestar atención a los heridos”, dijo el funcionario.

Explicó que debido a la situación podrían surgir problemas de enfermedades diarreicas y recomendó a la población afectada tomar agua potable. Ayer, el Ministerio de Salud entregó media tonelada de medicamentos para los afectados.

 

OPINIÓN

Calor Espinoza. Exdirector del parque Tunari

Unas 18 cuencas corren el mismo riesgo de deslizamiento

Así como la cuenca Taquiña, hay unas 18 cuencas que corren el mismo riesgo. Lo que ha pasado no es un problema en específico, hay que ver el riesgo en conjunto, esto es un anuncio, una señal.

Es un problema complejo que debe ser analizado por todas las instituciones. Las causas son múltiples porque las autoridades municipales permitieron construcciones a orillas del río. El INRA sigue saneando tierras. Hay un conjunto de instituciones que deben asumir corresponsabilidad.

Las propias organizaciones a veces presionan para hacer aprobar urbanizaciones a orillas de río, no respetan las franjas de seguridad. Todo tiene que ver con problemas o errores en la planificación.

La deforestación que sufrió la cuenca figura entre una de las varias razones. Es una de las más afectadas por los incendios. Los bosques sólo están en la laderas del río Taquiña, arriba sólo había unos cuantos arbolitos.

Es una cuenca bien degradada, se han habilitado tierras para sectores agrícolas en lugares inapropiados que aflojan el terreno y los caminos mal hechos también son causantes.

Con la granizada se han desprendido los lugares susceptibles, lo que causó la mazamorra que es una mezcla de agua con barro.

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