El largo viaje del colmillo de jaguar de Bolivia hasta China

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[ SARAH MARTINEZ R. Y RAUL PEÑARANDA U./AGENCIA DE NOTICIAS FIDES-BRUJULA DIGITAL/ 14 DE MARZO DE 2018/ LA PAZ]

Los bolivianos entran al monte, cazan a los jaguares y les sacan los colmillos, piel y garras; entregan el producto a acopiadores de nacionalidad china para su envío hasta el país asiático. Allí se engarzan en delicadas piezas de plata, donde son vendidos en 2.000 o más dólares, 10 veces más que en Bolivia

 “Se compran colmillos de tigre preferentemente que sean grandes y sanitos, también se compra los cálculos de la hiel de la vaca y el miembro del tigre (…). Las personas que están interesadas en vender deben dirigirse al frente del colegio Fuente de Vida, en la tiendita, o llamar al número de celular 72581138 o al 73930278 (de San Borja)”.

Así, descaradamente, una radio de San Borja emitía mensajes para alentar la compra de colmillos de jaguar, un felino americano declarado “vulnerable” en el país. En ese punto se inicia la larga marcha de este preciado producto hasta China, a 17.000 kilómetros de distancia. No solo sus colmillos son de valor, también sus garras, su piel y testículos son comerciados.

Aparte de anuncios en la radio, también se colocan letreros en las puertas de negocios y fotocopias en postes de San Borja, Santa Rosa, Reyes, Rurrenabaque y otras localidades benianas y del norte amazónico, anunciando la compra de colmillos, pieles y garras del animal.

En las últimas semanas se han requisado 185 colmillos, lo que quiere decir que solo en esa operación fueron muertos 46 jaguares bolivianos (cuatro colmillos por animal sacrificado). La Policía intervino un comercio de pollos ubicado en Santa Cruz y se incautó de los colmillos, además de cornamentas de venados y pieles. Fueron detenidos los ciudadanos de origen chino Li Ming y su pareja, Yin Lan, actualmente de nacionalidad boliviana.

En 2014 fueron decomisados otros 380 colmillos (95 jaguares) cuando el ciudadano chino Jian Fang Xiao fue hallado en posesión de siete colmillos de jaguar y posteriormente su compatriota Yan Yixing fue atrapado en posesión de 300 más, junto con pieles, cuernos de venado y dos cabezas felinas disecadas. Ese año, otros 73 colmillos fueron detectados en otros operativos, siempre relacionados al comercio con China.

“Lamentablemente por dinero van a cazar a nuestros animales. Son los bolivianos que entran al monte, los que están cazando, los que están acopiando hasta un 90%, los que salen en la radio son bolivianos. En el último caso era una beniana de San Borja la que ofrecía estos anuncios”, dijo a Brújula Digital el director departamental de la Policía Forestal y Medioambiente de La Paz, teniente coronel Walter Andrade.

Tras años de negociaciones, presión internacional y una cierta conciencia ambiental en China, el Gobierno de ese país finalmente declaró ilegal el tráfico de marfil (que incluye colmillos de felinos) a partir del 31 de diciembre de 2017. Pero el comercio ilegal en ese país persiste y es de enormes dimensiones.

El mercado negro de vida silvestre a nivel internacional genera actualmente unos 19 mil millones de dólares al año, con lo que se convierte en una de las actividades ilegales más importantes del mundo, según un informe del Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW por sus iniciales en inglés). Los países africanos, hogares de grandes mamíferos como elefantes, rinocerontes y leones y tigres, son los más afectados por el comercio ilegal hacia China y otras naciones asiáticas. De América Latina se comercian varias especies, sobre todo marinas, mamíferos, tortugas y aves. Bolivia, lamentablemente, aporta con un porcentaje a ese gran negocio.

China asegura que ha implementado medidas para detectar y reprimir el tráfico de animales. Sus autoridades han clausurado miles de puestos ilegales y portales de internet, pero el problema, por su magnitud, es de muy dificil de erradicar.

Primer paso, la masacre y extracción

La masacre comienza con el ingreso de los cazadores al monte. Usando armas de fuego o trampas, se sacrifica al animal. Tras matarlo, el felino es degollado y su piel, garras, colmillos y testículos, extraídos. Algunas veces, para no quedarse mucho tiempo dentro de la selva, los cazadores le sacan la cabeza y se la llevan a sus centros de trabajo para poder quitarles los colmillos con más tranquilidad.

“No es fácil sacar un colmillo de jaguar, no es que solo debes maniobrar con alicate, es difícil porque pueden quebrarlo, entonces primero deben cortar y sacar la piel del costado y limpiarlo muy bien, desde la raíz hasta la punta” explicó Andrade.

En la Amazonia cada colmillo puede costar entre 100 y 400 dólares, dependiendo del tamaño y la calidad en la que es entregado. “Un colmillo grande, de aproximadamente 15 centímetros, puede costar 350 dólares y un colmillo pequeño o uno de los molares del jaguar está más barato, mínimamente 100 dólares”, explicó el jefe policial.

Andrade dijo que la última denuncia de tráfico de colmillos seguramente hará que los precios suban.

Segundo paso, el envío

Ya una vez recolectado los materiales, son enviados a ciudadanos chinos que viven en los departamentos de Santa Cruz y La Paz, quienes los acopian y hacen el envío del producto hasta su país de origen. Allí el precio de venta aumenta 10 veces; otras especies de animales silvestres también son traficadas.

Investigaciones y operativos en el país realizados desde 2013 hasta la fecha, se pudo determinar que existen varios modus operandi para el envío de los colmillos de jaguar a China.

Hace algún tiempo los colmillos eran enviados a través de la empresa de correos, en varios paquetes.

“Existe la malicia, por ejemplo, de mandar los colmillos en cajas de chocolate o hemos visto que los colocan dentro de un peluche, o en medio de ropa” informó Andrade.

Una vez que esta forma de envío fue descubierta, los ciudadanos chinos decidieron viajar con los colmillos dentro de sus maletas o portarlos como si fueran de uso personal, en forma de collares o manillas. En este caso, algunas de estas personas fueron aprehendidas en aeropuertos bolivianos.

El Ministerio de Medio Ambiente y Agua también está en el proceso de investigar nuevas formas de tráfico de animales silvestres. Una de las posibilidades es que ya no son ciudadanos chinos los que hacen los viajes, sino bolivianos, para evitar algún grado de sospechas.

Tercer paso, la llegada

Si bien China ha declarado ilegal el tráfico de marfil (lo que incluye dientes de felinos, que tienen la misma composición que los colmillos de elefantes), Hong Kong, la isla que está frente al sur de ese país, todavía no lo ha hecho. Y ello genera graves problemas para las autoridades asiáticas en las actividades de control.

Una vez que el material llega al puerto de Hong Kong, pasa luego a China, “el mercado ilegal más grande de marfil en el mundo, y empiezan a actuar las mafias”, asegura el premiado documental “The ivory game” (“La caza del marfil”), de los cineastas Kief Davidson y Richard Ladkani.

Ambos cineastas se infiltraron en la corrupta red global del tráfico de marfil, destapando a furtivos y contrabandistas.

Cuarto paso, la venta

El filme denuncia que la mafia de tráfico es controlada “por políticos y gente poderosa en China, investigar es peligroso y da miedo”. El tráfico de colmillos de elefante es alarmante. En China, una estatuilla puede costar 10.000 dólares, una espada, 200.000 dólares y un colmillo de elefante pintado puede costar hasta 330.000 dólares.

Hong Kong, el puerto principal de entrada del comercio ilegal en China, declarará ilegal ese tráfico recién en 2021.

Autoridades bolivianas informan que los colmillos de jaguar se ofrecen en el mercado negro chino como afrodisíacos, amuletos y objetos rituales para combatir enfermedades. También se tallan y fabrican piezas que son expuestas al comprador a un costo mucho más elevado que el de Bolivia.

Cada colmillo, que cuesta 200 dólares en Bolivia, termina costando 2.000 en China. En nuestro país solo se venden los colmillos como tales, pero una vez que llegan a las ciudades chinas, serán engarzados en bellas y delicadas piezas de plata, o unidos a piedras semipreciosas, o convertidos en pendientes.

En los países asiáticos el marfil (incluidos colmillos de felinos) es considerado un artículo de lujo; dentro de esas sociedades es un símbolo de prestigio y éxito, además de ser un popular regalo. Las búsquedas en internet de “colmillos de felinos” en China, dan resultados de hermosas piezas. Es triste pensar que algunas de ellas pueden haber sido de animales sacrificados en Bolivia.

/ANF/

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