El incendio de la Chiquitania figura entre los desastres más devastadores de 2019

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(Agencia EFE/ El Deber/ 16 de diciembre del 2019)

Los incendios en la Amazonía los pasados meses de agosto y septiembre sensibilizaron a la opinión pública tras afectar a amplias zonas del denominado ‘pulmón de la Tierra’

El fuego que consumió parte de la Chiquitania se encuentra entre los desastres más devastadores del 2019, según la agencia de noticias EFE. A consecuencia del fuego, las áreas protegidas de San Matías, Otuquis, Ñembi Guasu y Tucabaca sufrieron el desastre que llegó a su punto más alto en agosto.

El fuego también arrasó una importante cantidad de vida silvestre. Según  la Fundación de Conservación del Bosque Chiquitano, en esta región habitan más de 1.200 especies de animales, entre ellas anfibios, reptiles, aves, mamíferos y peces.

La emergencia que vivió el país, obligó al Gobierno de Evo Morales a contratar los servicios del avión cisterna Supertanker y el Ilyushin, además de una cuadrilla de helicópteros hidrantes que combatieron el fuego desde el aire.

Según EFE, los incendios en bosques y pastizales en Santa Cruz acabaron entre agosto y octubre con 3,62 millones de hectáreas, afectando a la turística Chiquitana.

Entre los sucesos ambientales más devastadores de 2019 también se incluyen el tifón Idai, que causó un millar de muertos en África, y el huracán Dorian, que provocó enormes daños al archipiélago caribeño de las Bahamas, junto con los grandes incendios en la Amazonía, Australia y otras partes del mundo.

Incendios devastadores 

Los incendios en la Amazonía los pasados agosto y septiembre sensibilizaron a la opinión pública tras afectar a amplias zonas del denominado pulmón de la Tierra. El Gobierno brasileño de Jair Bolsonaro fue duramente criticado por la comunidad internacional por su falta de compromiso medioambiental.

En la Amazonía brasileña ardieron en los diez primeros meses alrededor de 6,52 millones de hectáreas de selva tropical en los 311.677 incendios críticos contabilizados por los satélites del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (Inpe). Muchos fueron provocados por la sequía, las altas temperaturas y el avance de la deforestación.

También la sabana del Cerrado y el Pantanal brasileño sufrieron incendios. Hasta noviembre, alrededor de 14,1 millones de hectáreas fueron calcinadas en el primero y 1,8 millones de hectáreas ardieron en la mayor región inundable del mundo, aunque la gran mayoría fueron entre agosto y septiembre.

Los incendios forestales provocaron serios daños en la Siberia rusa, sobre todo en Krasnoyarsk e Irkutsk, donde ardieron entre julio y agosto más de 2,5 millones de hectáreas, aunque Greenpeace eleva la superficie a 5,4 millones.

Australia sufrió una de las sequías más grandes en los últimos 100 años y que en la región de Nueva Gales del Sur quemaron 1,3 millones de hectáreas entre julio y noviembre pasado. Seis personas murieron y numeras especies animales, como koalas y animales de corral, se vieron afectadas.

Los incendios en California (EEUU), y en concreto el de Kincade, arrasaron en otoño alrededor 31.000 hectáreas y obligaron a evacuar a casi 200.000 personas. También en EEUU, Alaska ha perdido parte de su vegetación por el fuego. Cuatro grandes incendios calcinaron hasta 125.000 hectáreas.

Con menor extensión, también hubo incendios en Europa Occidental. Los más significativos fueron los de Valleseco en la isla española de Gran Canaria, con 10.346 hectáreas ardidas, y el del distrito portugués de Castelo Branco, con la pérdida 9.249 hectáreas.

Huracanes 

En marzo, el tifón Idai dejó al menos 1.007 muertos tras asolar Mozambique, Malaui y Zimbabue. Tres semanas después, Mozambique se vio de nuevo golpeado por el ciclón Kenneth, que provocó también la muerte a al menos otras 41 personas e importantes daños materiales.

En octubre, el tifón Hagibis causó en Japón graves inundaciones en las prefecturas de Fukushima y Nagano y fueron 77 los fallecidos. Además destruyó 1.700 viviendas, puentes y carreteras.

Los huracanes atlánticos Dorian y Lorenzo, de los seis que se formaron este año, alcanzaron la categoría 5 en la escala Saffir-Simpson y provocaron importantes daños. En septiembre, Dorian devastó amplias zonas de Bahamas, con un resultado de al menos 69 fallecidos y casi 300 desaparecidos.

Y Lorenzo deambuló por el Atlántico hacia las Azores, provocando la muerte de 11 de los tripulantes de un barco francés que se hundió.

Inundaciones por lluvias

Las lluvias torrenciales derivados del monzón en países asiáticos, así como las caídas en Sudamérica y África han causado centenares de muertos.

Los monzones de julio a septiembre dejaron al menos 800 muertos, de ellos más de 500 en India, y los restantes en Nepal, Myanmar, Pakistán y Bangladesh.

En febrero perecieron un centenar de personas en Bolivia y Perú, y al mes siguiente fueron al menos 150 los fallecidos en Irán, Afganistán y Nepal.

Además, las inundaciones y desbordamientos de ríos en África han causado desde julio dos centenares de muertos en Kenia, Níger, Camerún y Marruecos.

Terremotos

Los seísmos más graves se produjeron en este último trimestre. Los terremotos de Cachemira provocaron 37 muertos, en la isla filipina de Mindano fallecieron 30 personas y en Albania han sido al menos 50 los muertos.

Volcán 

El volcán Wakaari, al este de la Isla Norte de Nueva Zelanda, que entró en erupción el 9 de diciembre, causó la muerte de al menos 16 personas, en su mayoría australianos.

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