DISCURSO SOBRE PUNTO DE AGENDA DE BOLIVIA

Presidente, distinguidos delegados y delegadas,

Estamos hoy aquí en esta sesión inaugural de la COP26 en representación de nuestros países, y bajo la atenta mirada de los pueblos del mundo que conviven en nuestra casa común que es nuestra Madre Tierra. Millones de personas ya están sufriendo los efectos adversos de la crisis climática y que, después de casi 30 años de negociaciones climáticas, nos interpelan pidiendo que finalmente demos una respuesta eficaz que permita reconducir la actual emergencia climática global.

Bolivia solicitó la inclusión en la agenda de la COP26 el tema sobre “Reducciones de emisiones reales equitativas, justas, ambiciosas y urgentes ahora consistentes con un trayectoria para mantener la temperatura por debajo de 1,5 ° C”. Este tema fue incorporado como el punto 16 de la agenda provisional pero ya ha sido removido de la agenda de la COP26 porque no ha existido consenso de los países para incorporar este tema.

Esto refleja que todas las visiones de los países e alcanzar el objetivo de limitar la temperatura en 1.5 grados solamente son declaraciones políticas sin ningún nivel de compromisos prácticos y operativos.

Pese a que este tema ha sido removido de la agenda esperamos que la presidencia de la COP26 pueda encontrar espacios para discutir este tema que es uno de los centrales en el debate sobre la crisis climática. Una COP de cambio climático no puede ignorar el tema principal de la crisis climática que tiene que ver con la definición de soluciones reales y concretas para limitar el incremento de temperatura.

Las siguientes reflexiones realizadas por los pueblos de Bolivia justifican la necesidad de que se tiene que poner en marcha un proceso profundo de reflexión sobre la necesidad de alcanzar un incremento de temperatura consistente con 1.5 grados centígrados, pero de forma real e inmediata y no pensando en el 2050

En primer lugar, tenemos que denunciar al mundo entero que la crisis climática no ha sido detenida hasta ahora porque los países desarrollados del Anexo I han incumplido de forma sistemática sus promesas en las negociaciones climáticas.   

El Protocolo de Kyoto fue promulgado en 1997 para acordar compromisos específicos legalmente vinculantes. En el primer período de compromiso de 2008 a 2012 los países desarrollados (conocidos como países del Anexo 1) se adhirieron a recortes insignificantes de emisiones agregadas del 5% en comparación con los niveles de 1990. A pesar de esta ambición muy baja, Estados Unidos abandonó el Protocolo.

El Acuerdo de París se aprobó en 2011 sobre la base de que los países desarrollados acordaran nuevas obligaciones de reducción de emisiones entre 2013 y 2020 en el marco del segundo período de compromiso del Protocolo de Kioto. Lamentablemente, las demoras en la ratificación entre muchos países desarrollados hicieron que la Enmienda de Doha al Protocolo de Kioto para su segundo período de compromiso entre en vigencia solo el último día de 2020.

Los países desarrollados también acordaron en Doha en 2012 revisar sus objetivos de reducción de emisiones para fines de 2014 y aumentar su nivel de ambición. No solo no se elevó el nivel de ambición, los países desarrollados de hecho aumentaron sus emisiones entre 1990 y 2020. Esto, junto con la negativa de algunos países desarrollados a asumir nuevas metas bajo el Protocolo de Kioto, resalta su falta de ambición de mitigación.

Los países desarrollados han hecho muchos compromisos y nunca los han cumplido.

En segundo lugar, tenemos que aclarar al mundo entero que el calentamiento global es el resultado de las emisiones de gases de efecto invernadero que están consumiendo el espacio atmosférico y que existe una responsabilidad histórica de los países desarrollados con este gasto que no quieren asumir.

Durante su propia fase de industrialización, los países desarrollados han abusado de su espacio de carbono interno y han utilizado el de los países en desarrollo.

El presupuesto de carbono para evitar un incremento de la temperatura por debajo de 1.5 grados es cada vez más reducido y estamos a punto de agotarlo.

El Presupuesto Global de Carbono es la cantidad acumulada de emisiones de dióxido de carbono que conducen a un determinado aumento de la temperatura global. Según los últimos datos publicados por el IPCC, el total de emisiones de CO2 que aún podrían ser lanzadas a la atmosfera sin superar el calentamiento global de 1,5 oC (con un 67% de probabilidad) es, en estos momentos, de solo 400 giga toneladas de CO2. Es una cantidad muy reducida, teniendo en cuenta que las emisiones globales anuales ascienden a 42 giga toneladas.

Nuestra preocupación tiene sus bases en simples cálculos matemáticos. Las emisiones acumuladas que en 2030 habremos lanzado a la atmosfera ascienden a 445 giga toneladas de CO2, y por lo tanto, ya habremos agotado y sobrepasado en 45 giga toneladas el presupuesto global de carbono. 

Es decir, si seguimos con la implementación de las NDC actuales, en 2030, el objetivo de los 1,5 oC va a ser un objetivo inalcanzable, porque ya se habrá sobrepasado este umbral.

Los países desarrollados deberían, reconociendo esas emisiones de carbono acumuladas históricas y acumuladas per cápita, dejar el espacio atmosférico restante para los derechos de desarrollo del mundo en desarrollo y apuntar a su descarbonización total dentro de esta década. Si continúan emitiendo y ocupando más espacio atmosférico durante los próximos 30 años, las metas globales del Acuerdo de París y el objetivo de la Convención no se cumplirán.

En tercer lugar, tenemos que ser absolutamente conscientes de que existe una enorme brecha entre las reducciones que requiere la Madre Tierra y los pobres compromisos de reducción de emisiones de los países, que principalmente deben ser compromisos de los países desarrollados porque son ellos quienes que tomar el liderazgo en la reducción de emisiones.

Los dos últimos informes del IPCC nos dicen que, para conseguir estabilizar el aumento de temperatura en 1,5 oC, las emisiones de CO2 en 2030 deberían reducirse un 45% respecto a los niveles de 2010. Este 45% de reducción, debería ser la principal referencia en la lucha contra el cambio climático durante esta década.

En cambio, el Informe de Síntesis presentado por el secretariado indica que las NDC actuales nos llevan, en 2030, a unos niveles de emisiones globales de un 16,3% por encima del nivel de 2010.

Reducir estos niveles de emisión es responsabilidad principal de los países desarrollados porque ellos tienen la mayor responsabilidad histórica sobre el gasto del presupuesto de carbono y los mayores niveles percapita de emisiones de carbono.

En cuarto lugar, tenemos que denunciar al mundo entero que el llamado de emisiones netas ceras al 2050, es un llamado que profundiza la inequidad y la injusticia climática, que nos llevará a un incremento de temperatura más allá de los tres grados a fines de este siglo y a una catástrofe global.

A pesar de su falta de ambición demostrada en el período anterior a 2020, así como en sus NDC del Acuerdo de París, los principales países desarrollados ahora están presionando para cambiar los objetivos del Acuerdo de París, al pedir a todos los países que adopten Objetivos Netos Cero para 2050. Este nuevo «objetivo» que se está avanzando va en contra del Acuerdo de París y es contrario a la equidad y la justicia climática.

Las demandas de emisiones «netas cero» para todos los países para 2050 incrementan aún más las desigualdades existentes entre los países desarrollados y en desarrollo.

Lejos de significar ambición climática, la frase de emisiones «netas cero” está siendo utilizada por la mayoría de los gobiernos de países desarrollados y corporaciones contaminantes para evadir su responsabilidad, disfrazar la inacción climática y, para seguir con la emisión de GEI a la atmósfera.

Las estrategias de emisiones “netas cero” no se están realizando tomando en consideración criterios de equidad y justicia climática. Que el mundo deba alcanzar la neutralidad de emisiones el 2050, no implica que todos los países deban alcanzarla en la misma fecha. Esto constituiría una grave injusticia y vulneración del principio de responsabilidades comunes pero diferenciadas y de las respectivas capacidades. En base a la equidad y a una voluntad de justicia climática, los países del Norte global deberían alcanzar la neutralidad de emisiones mucho antes, mientras que los países del Sur podrían alcanzarla después.

Estimados delegados y delegadas

Les pido a todos ustedes que por unos minutos levantemos la mirada por encima de los legítimos intereses de los Estados a los que representamos y que todos pensemos en el conjunto de la biosfera terrestre, en la Madre Tierra y en toda la humanidad.

Han pasado ya seis años desde la aprobación del Acuerdo de París y en lugar de avanzar estamos retrocediendo. Es triste constatar que el día de hoy los resultados de la implementación del Acuerdo son extremadamente pobres y preocupantes.

El actual proceso de negociaciones de la implementación del Acuerdo de París nos conduce a un cambio inminente en el ciclo vital de la Madre Tierra. De continuar por esta senda, condenaremos al planeta a una sexta extinción masiva, y a una gran parte de la humanidad a su desaparición, solo para favorecer los intereses de un sistema capitalista depredador.

Si queremos frenar el colapso climático, la COP26 tiene que dar un giro radical en la forma cómo estamos enfrentando la crisis climática.

La presente década es decisiva para frenar el colapso climático, y hablar de promesas para de aquí a treinta años, cuando ya será irremediablemente tarde, es una posición irresponsable y suicida con la vida en el planeta.

Presidente, delegados y delegadas

Para conseguir este objetivo deberíamos ser capaces de aprobar una decisión específica en la COP26 que permita incrementar de forma extraordinaria la inmediata reducción de emisiones por parte de los países desarrollados Anexo I.

Consideramos que esto debe realizarse en el marco del artículo 4, párrafo 2 (d), de la Convención que prevé una revisión de la idoneidad del artículo 4, párrafo 2 (a) y (b) a intervalos regulares determinados por la COP, hasta que el objetivo de se cumple la Convención.

Qué elementos debería contener una decisión de la COP en esta dirección.:

  • Deberíamos organizar un “Grupo de trabajo” durante el año 2022 para avanzar en un proceso que permita operacionalizar todos los aspectos necesarios para alcanzar una trayectoria consistente con 1.5 grados.
  • Este grupo de trabajo tendrá que identificar la parte justa del presupuesto de carbono que corresponde a los países del Anexo I de acuerdo con los principios de equidad y CBDR consistente con una trayectoria para mantener la temperatura por debajo de 1,5oC para el período 2023.2030
  • Los países Anexo I, en ese marco, tendrán que establecer un compromiso vinculante voluntario por parte de las Partes del Anexo I (medidas de mitigación extraordinarias adicionales a sus NDC actuales) para lograr una reducción real de las emisiones ahora (entre 2023-2030) en lugar de cero emisiones netas (Acuerdo que se presentará en la COP27 en 2022).
  • También se tendrá que definir la provisión de financiamiento y medios de implementación para que los países en desarrollo aumenten su ambición de mitigación y adaptación en consecuencia. Los países del Anexo I deben tomar la decisión de compensar a los países en desarrollo por hacer su parte justa y equitativa de su presupuesto de carbono, mediante la provisión de financiamiento y transferencia de tecnología, así como para ayudar en la creación de capacidad de esos países.

Esperamos que en esta COP26 exista el espacio necesario para discutir estos temas vinculados a propuestas prácticas para limitar el incremento de temperatura a 1.5 grados centígrados.

Distinguidos delegados y delegadas

La ciudadanía mundial hoy nos está mirando y nos pide acción.

A nosotros nos toca tomar urgentemente decisiones valientes, con perspectiva global y a la altura de la extremadamente delicada situación que estamos viviendo. La responsabilidad que tenemos con las generaciones presentes y futuras, y con nuestra Madre Tierra es enorme.

Es por ello que como Bolivia hemos convocado a una acción urgente y equitativa para lograr una reducción de emisiones que permita limitar el incremento de temperatura a los 1,5°C en el marco de la COP26.

Es un llamado a que los países desarrollados del Anexo I realicen reducciones de emisiones reales, extraordinarias e inmediatas para limitar de forma real y efectiva el incremento de temperatura por debajo de 1.5 grados.

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